Casa Suma – Del habitar colectivo contemporáneo

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La demanda habitacional contemporánea y el desarrollo de grupos sociales plantea la necesidad de otro punto de vista sobre el concepto de habitar. Las propuestas habitacionales no resultan efectivas para un gran número de ciudadanos. Este estudio pretende profundizar en el desarrollo de una nueva estrategia de vivienda que contemple los cambios en la familia y en la forma de organizarse de algunos individuos en la sociedad. Explorar habitares colectivos resulta un desafío a incorporar en la práctica del proyecto de arquitectura: incluir un nuevo usuario, un nuevo habitante descontracturado, abierto, sin barreras a ideas y a propuestas practicables en la disciplina. Esto permitirá investigar y reflexionar sobre la reducción del espacio, tanto en su dimensión como en sus horas de uso, donde la vivienda contemporánea incrementa el espacio familiar, multiplicando espacios ociosos. ¿Cuál es el “despilfarro” de metros cuadrados que reproduce espacios con pocas horas de uso diario para la cantidad de núcleos familiares existentes? En primer lugar, en la ciudad se han generado movimientos en el habitar que originan áreas vacantes dotadas de servicios y que son de gran calidad urbano ambiental. Habitar nuevamente estos barrios los recalificará rápidamente. En segundo lugar, se trata de resolver la vivienda en la ciudad, sin construir nuevas estructuras periféricas ni centrales que multipliquen el uso del suelo ya expandido, permitiendo utilizar lo construido, la infraestructura urbana y los servicios. Rescatar estas arquitecturas es pensar una ciudad sostenible en el tiempo, transformable e integradora. En tercer lugar, abordar esta problemática desde la perspectiva del habitar colectivo es profundizar en el estudio de tipologías de viviendas aptas para recibir movilidades de los núcleos, cambios y especializaciones. Este trabajo se diferencia de los que proponen un habitar flexible pero que parten de la familia nuclear. En este caso se parte de una concepción que amplía la lógica familiar de relaciones biológicas e integra nuevos niños, nuevos jóvenes y nuevos adultos. El estadio actual de la necesidad de vivienda, la necesaria economía de recursos, el escenario urbano, el stock de viviendas “abandonadas y vacías” y la observación sobre los cambios en la familia nuclear permiten elaborar una propuesta arquitectónica indeterminada y experimental que investigue sus posibilidades y su viabilidad. Implica también establecer más que una tipología una norma para desarrollar un proyecto de arquitectura, un modelo de vivienda que dé otra respuesta a otros modos de habitar propios de este siglo. Estas relaciones tendrán como protagonistas al individuo y al colectivo, y de acuerdo a las intensidades de uso se podrán orientar los espacios hacia lo individual, lo colectivo, lo privado, lo público y lo político. La pertenencia a un espacio colectivo potenciará la construcción de una conciencia colectiva y una intención de habitar. Los espacios serán requeridos por cada grupo humano según sus necesidades. Esto permite introducir programas característicos, espacios de negociación, espacios culturales, de juego, de trabajo, de estudio o de comercio.

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Publicado por | 13 de junio de 2016 - 18:49 | Actualizado: 12 de octubre de 2016 - 16:54 | PDF

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