Exposición: “La Imagen del Ornamento” | Agencia Gral. Flores – BROU

Exposición: “La Imagen del Ornamento” | Agencia Gral. Flores – BROU


25 ABR > 02 JUN | SALA DE PROFESORES FADU


LA IMAGEN DEL ORNAMENTO

Las  fotografías del  Arq. Julio Pereira integrante del Servicio de Medios Audiovisuales de FADU – UDELAR son parte del  registro fotográfico realizado para el  asesoramiento de Diseño Ornamental y Mobiliario de la Agencia Gral. Flores del Banco de la República Oriental del Uruguay del Arq. Julio Vilamajó  por el  Instituto de Diseño en el año 2014.

Este trabajo se enmarca en el Convenio firmado entre la Facultad de Arquitectura de la  Universidad de la República y el Banco de la República Oriental del Uruguay para la Actividad específica de Readecuación Programática, Asesoramiento Histórico y del Diseño de Mobiliario y Ornamental de la Agencia Gral Flores del  Banco.

Asesoramiento de Diseño Ornamental y Mobiliario
Instituto de Diseño
Arq. Antonio del Castillo
Arq. Julio Pereira
Arq. Viviana De Lima
Bach. Claudia Espinosa
Bach. Gimena Rosas

La idea
Programa y carácter

El edificio de la Agencia General Flores surge del concurso convocado por el BROU en un clima económico promisorio que auspicia también la erección de la sede central y de sus filiales. La contienda reúne veintitrés propuestas ante un jurado integrado por Horacio Acosta y Lara, Raúl Daneri, Alfredo Jones Brown, Rafael Ruano y Alberto Cuñarro, que emite su fallo el 27 de agosto de 1929: un juicio amparado en valoraciones funcionales, espaciales y programáticas.
Sobre estas premisas, el primer premio es otorgado al proyecto Bankito, de Julio Vilamajó, seguido por las propuestas Marabú —de Rodolfo Vigouroux y José P. Sierra Morató— y Piripí —de Mauricio Cravotto— en el segundo puesto y por la mención especial asignada al proyecto Ohm, de Octavio de Los Campos, Milton Puente e Hipólito Tournier. Un dictamen que afirma la excelencia espacial del proyecto triunfante pero cuestiona su tenso laconismo: confiada al desnudo juego de planos y aristas, la respuesta expresiva carece del vuelo simbólico que el programa exige y reclama.
Vilamajó reformula entonces su propuesta: modula y modera el proyecto, lo ablanda; apela al efecto atenuante del ornamento, tiende un velo historicista sobre las parcas fachadas. Y en ello recoge algunos recursos proyectuales adoptados por Cravotto: las puertas se mudan a las esquinas, las aristas se curvan, un zócalo continuo aparece bajo las ventanas.
La respuesta es empero autónoma, peculiar, sesgada. Vilamajó mira hacia atrás, pero remite a sí mismo en su mirada larga. Apela a la huella plateresca y a las hondas certidumbres clásicas, pero construye su propia gramática. Define así un código personal, sincrético y arriesgado.

La obra
Tensiones fecundas

El resultado es un edificio extraño y esquivo, que burla encuadres habituales y elude ingenuas taxonomías. Sobre un esquema espacial diáfano y rotundo, anuda el libre manejo de la forma al sesgo laudatorio y su férreo mandato. Define un universo arcano y ambiguo, envuelto en algunas tensiones que le otorgan un sello distintivo.
La historia se hace presente, pero aparece de un modo ligero y distendido. El código clásico convive con otros pasados, y el gesto solemne dialoga con el signo menor o antojadizo. La huella de Antonio Pena refuerza aún más estos lúdicos desvíos: en el plano de fachada, al pato sigue el cangrejo, el maíz y la espiga de trigo, pero la raza y la fuerza auguran en lo alto un mundo solemne y seguro. Las esquinas parecen iguales pero resultan distintas: en su apócrifa igualdad crean una distorsión que inquieta y deslumbra. Y los capiteles jónicos se apartan de la norma: son lisos, depurados y altivos.
En el interior los tensores parecen pilares robustos, y el hilo de luz que bordea el espacio esconde una serie de elementos minúsculos. Entretanto, la grilla del pavimento se rompe al rondar la escalera, que impone su propio dibujo.
Se impone así una serie de raras sorpresas. Pequeños gestos, curiosos giros. El hiato entre lo sabido y lo visto provoca una sorda inquietud, instala una duda fecunda. Una vez más, Vilamajó juega su juego imprevisto. Regala zozobra y disfrute. Propone un edificio anfibio. Construye su propia verdad, al margen de certezas consabidas.

Laura Alemán


AGENCIA GRAL. FLORES
Banco de la República Oriental del Uruguay
Arq. Julio Vilamajó, 1931

Coordinación y producción
Coordinación ejecutiva: Arq. Antonio del Castillo – IdD

Fotografía: Arq. Julio Pereira – SMA

Gestión cultural y montaje
Museo Casa Vilamajó
Servicio de Actividades Culturales

Producción gráfica
Servicio de Comunicación y Publicaciones

Publicado por | 10 de febrero de 2017 - 10:40 | Actualizado: 5 de junio de 2017 - 13:29 | [pdf]PDF[/pdf]