SEMINARIO 2014

Seminario “Desafíos Territoriales Contemporáneos”

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Introducción

Los cambios que se han producido en las últimas décadas, expresados en los patrones de uso y producción del espacio en los ámbitos rurales y urbanos, han sido particularmente significativos. Después de la profunda crisis de 2002, el ciclo de crecimiento económico continuo (5 % de aumento anual del PBI en la última década, apenas enlentecida hoy y en las proyecciones futuras) ha impactado fuertemente en el territorio nacional. Asimismo, la introducción de nuevas tecnologías, los avances comunicacionales, las dinámicas poblacionales, entre otros cambios culturales, generaron transformaciones espaciales de diversa intensidad y profundidad en los distintos paisajes de la geografía nacional. Emprendimientos de diversa índole, asociados tanto a inversiones extranjeras como a una mayor capacidad de inversión nacional, se localizan en un territorio no siempre acondicionado para recibirlos. El impacto de la política forestal y sus aspectos más visibles en las plantas de celulosa y la infraestructura, las inversiones asociadas al turismo especialmente en la costa Este -pero no exclusivamente- los posibles emprendimientos de minería de gran porte y el puerto de aguas profundas, así como las actividades logísticas en el entorno del Montevideo metropolitano y otras fuertes inversiones en la capital y otras ciudades del país, son evidencias de las tensiones territoriales. La velocidad de las transformaciones del territorio nacional, que transita desde una situación de relativa homogeneidad y permanencia de usos, hacia un nuevo escenario signado por una creciente heterogeneidad, fragmentación y segmentación en las modalidades de ocupación, tanto en las áreas urbanas como rurales, interpelan a la disciplina del ordenamiento territorial. La consolidación del espacio metropolitano con nuevas centralidades asociadas a los shopping –centers y otros “nodos globales”, la expansión territorial de las periferias en clave de sub urbanización con altos índices de precariedad, se yuxtaponen con las nuevas formas de producción demandantes de infraestructuras acordes y fuentes de energías diversificadas. Asimismo, as formas de disfrute del tiempo libre donde se revaloriza la alta naturalidad y la requerida preservación de los recursos naturales, son características contemporáneas. En este escenario y luego de una larga discusión parlamentaria, en 2008 se aprueba la Ley 18.308 (LOTDS), que reafirma algunos conceptos e introduce una serie de novedades sustantivas a la hora de planificar y gestionar los procesos de uso y ocupación del territorio en sus distintas escalas. Para lo cual se reconoce la coordinación y concurrencia de competencias, y se crean instrumentos de promoción y regulación. Dicho marco normativo define el ordenamiento territorial como “…el conjunto de acciones transversales del Estado que tiene como finalidad mantener y mejorar la calidad de vida de la población, la integración social en el territorio y el uso sustentable y democrático de los recursos naturales y culturales.” Reafirma su carácter público ejercido por un “…sistema integrado de directrices, programas, planes y actuaciones de las instituciones del Estado con competencia y a fin de organizar el uso del territorio.” Cabe destacar que se incorpora el conjunto del territorio -urbano, rural y marítimo- en los procesos de planificación territorial, adquiriendo el gobierno nacional, en forma más directa, competencias en materia de planificación y ordenación territorial. Para ello se introducen nuevos instrumentos a escala nacional y regional, y obliga a los gobiernos departamentales a elaborar planes de ordenamiento territorial e instrumentos derivados, a distintas escalas (microregionales, urbanos), capaces de potenciar una lógica proyectual desconocida en nuestra cultura institucional.

El Instituto de Teoría de la Arquitectura y Urbanismo -ITU- en el contexto de la Facultad y la Universidad.

Históricamente la Facultad ha delimitado para el ITU como objetivo principal: la creación de conocimientos, la formación de profesionales especializados y el asesoramiento externo en el área de urbanismo. Por las particularidades nacionales de exclusividad de la Udelar, durante parte importante de su trayecto, cumplió un papel de referente muy significativo en lo público-institucional, mencionado en la Ley de Centros poblados. (1946) Recién en la década del 90 se expresa con fuerza un impulso renovador con la creación del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial MVOTMA con atribuciones explícitas y de integración entre lo habitacional, territorial y ambiental. Dado el carácter político del ordenamiento territorial, aún en tiempos de predominio del neoliberalismo y del mercado, se acepta la necesaria atribución estatal para su regulación, la atención al cuidado del ambiente y se otorga rango ministerial a las instituciones y organismos para la vivienda. En el extenso proceso para la aprobación de la LOTDS en 2008, desde la Comisión Parlamentaria fue requerido el asesoramiento del ITU, que participó de debates y ello tuvo repercusiones importantes. Con una prudente distancia, de introducirse al análisis de esta tardía Ley, el tema de la definición de competencias entre diversos niveles administrativos u otros aspectos revela contradicciones o complicaciones de aplicación. Desde el punto de vista institucional, refleja positivamente el reconocimiento o la voluntad de una necesidad anticipatoria decisiva respecto a las acciones en el territorio, trascendiendo lo sectorial tradicional. En cierta medida, disminuye la excepcionalidad del Instituto como referente técnico nacional respecto a la temática, y en la organización que se da el MVOTMA, incluidas en las actividades de gestión y planificación se producen conocimientos y se impulsa la formación de profesionales para cumplir sus cometidos. La Maestría de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano de la Facultad -MOTDU- fue apoyada en este sentido. Además, en la línea de la Universidad actual, puede decirse que el ITU ha sido impulsor y partícipe protagónico de los trabajos de Extensión, con la convicción de la mayor efectividad que aportan diversos saberes coordinados para la acción, en que arte, tecnología e involucramiento de los grupos sociales pueden hacer efectivos los cambios.(véase ejemplo de COSOCO,2003) Una concepción explícita ha promovido este Seminario y Exposición del ITU en la Facultad de Arquitectura: pese a extendidos escepticismos, se reivindica la cultura del ordenamiento territorial y urbanístico; cultura que se ha decantado y consolidado históricamente con diversos aportes. Que puede seguir enriqueciéndose -desde la complejidad, nuevas miradas a la sustentabilidad y otras- combinando tradición e innovación . Desde el ITU se plantea que diversas ideas y modalidades acerca de la planificación, el urbanismo y las actuaciones territoriales en general pueden complementarse. Sin pretender dar soluciones se trata de impulsar reflexiones sobre este campo disciplinar, para interpretar y operar en el ordenamiento, las transformaciones territoriales, paisajes y pautas culturales en las que estamos inmersos. Se presentan varios enfoques y líneas de trabajo, aplicados en diversas escalas y a territorios de diferentes características, con metodologías y abordajes disímiles. Con variantes por el origen del trabajo, sea académico o de demanda socio-institucional, por plantearse como investigación-acción-participativa, por su énfasis analítico, propositivo o para la gestión y acondicionamiento del suelo y/o el riesgo, en todos se expresa la vigencia del ordenamiento para orientar las políticas en el espacio y contribuír a mejorar calidades de vida.

Publicado por | 17 de marzo de 2014 - 09:56 | Actualizado: 30 de septiembre de 2014 - 14:56 |

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