Habitar en la vivienda colectiva. Los casos de la unité de Marsella y el complejo Gifu
Por Bach. Andrea Cáceres

Recuperado de la Fondation Le Corbusier

Recuperado de la Fondation Le Corbusier

Estudiante: Andrea Cáceres
Tutor: Pablo Canén

Abstract:

Se analizarán desde la óptica del habitar dos ejemplos de vivienda colectiva, disímiles en varios puntos y a la vez con ciertos puntos de tangencia en la conformación del proyecto. Los casos se encuentran en dos continentes distintos y pertenecen a dos momentos históricos; esto lleva a realizar un análisis de influencias y contexto histórico al cual pertenecen.
Luego de estudiados los ejemplos, se establece una comparación crítica.


  1. Introducción y objetivos

El siguiente trabajo surge como manera de analizar y describir dos casos concretos de obras arquitectónicas como lo son la Unité de habitación de Marsella en Francia y el Complejo habitacional Gifu en Japón, ambas visitadas durante el viaje de arquitectura realizado en el correr del año 2015 (generación ´08).
La estrategia que se pretende utilizar para dicho trabajo será abordar el tema teniendo en cuenta el contexto histórico en el que se encuentra cada obra, como lo son sus épocas de construcción, los tipos de arquitectura, el presente, los espacios públicos y privados, etc.; ya que las dos se construyeron con un mismo fin que es el de la vivienda colectiva.
Se espera obtener un material reflexivo, el cual permita indagar acerca de las relaciones del usuario con su vivienda y con el espacio público que ésta le ofrece, las diferentes actividades que coexisten en los espacios y cómo cada uno se apropia de éstos habitándolos.
Se estudiará la forma como se configuran dos modelos de habitar el espacio doméstico en propuestas de distintos arquitectos que pertenecieron a épocas cronológicas diferentes y su importancia en la elaboración de proyectos.
El objetivo principal será analizar la vivienda, la tipología y la manera en la cual estos complejos se relacionan con la ciudad y su entorno inmediato; así como también la relación del usuario con los espacios privados y públicos que éstos ofrecen, sus modos de vivirlos y de apropiárselos.
Nos encontramos frente a dos obras arquitectónicas completamente distintas que se construyeron bajo las influencias de dos choques culturales diferentes, por lo que el habitar en ellas, la manera de apropiarlas y de sentirlas también será diferente.

  1. Conceptos

Según el Diccionario Manual de la Lengua Española, la palabra “habitar” puede ser definida de manera abstracta, como “vivir, morar”.
Más allá de la mera definición: ¿En qué consiste el habitar?
El concepto de habitar se encuentra relacionado con residir en un mismo lugar, por lo tanto, la vivienda pasa a ser nuestro principal atributo, una identidad propia.
Lo que parece obvio no lo es tanto, y términos casa y vivienda resultan conceptos diferentes que pueden llegar a complementarse entre sí.
Mientras que la casa es considerada por algunos autores como un elemento individual, el espacio físico donde el hombre habita, su microcosmos; la vivienda se no presenta (en términos modernos) en un elemento en serie, que presenta identidad de grupo. Por ende, la vivienda se hace casa cuando se ocupa, y la convierte en casa quien la ocupa: el usuario, el habitante.
En una óptica existencialista, el hombre habita la tierra, la habita construyendo.
Por tanto, el verbo habitar se define por cobertura en metros cuadrados (o cualquier otra entidad mensurable). La base del habitar es la identidad y el reconocimiento de la pertenencia, algo propio de uno.
Miguel Ángel Roca, arquitecto y urbanista argentino, clasifica el habitar en colectivo y privado. El primero, sería la ciudad, surge de la necesidad de encontrarse con otras personas, y de compartir valores con otros, lo que da origen a lo que llamamos instituciones, universidades, iglesias, edificios públicos y deporte. Asimismo, el ser humano necesita su espacio, su refugio, su guarida, es decir su casa, su habitar privado para estructurar la base de su propia personalidad.
En su famosa conferencia Construir, Habitar, Pensar, Martin Heidegger afirmó:

«No habitamos porque hemos construido, sino que construimos y hemos construido en la medida en que habitamos»

La esencia del habitar es el sentido de residencia de los hombres, y la esencia del construir es el dejar habitar.
El espacio doméstico fue algo que cautivó a los arquitectos del Movimiento Moderno y abrió un extenso campo de investigación. Aunque, naturalmente, la revisión existencialista iría más allá de las putas ortodoxas de la primera modernidad positivista. Seguramente, los ejemplos aquí analizados, se encuentran más allá de la concepción esquemática de las máquinas de habitar.

Figura 1: Imagen extraída del libro “Arquitectura y modos de habitar”

Figura 1: Imagen extraída del libro “Arquitectura y modos de habitar”

No obstante, los primeros planteos de la Nueva objetividad alemana en el año 1928 en el marco del 1er CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna) tenían que ver con dar respuesta masiva a los problemas del alojamiento de las clases populares.
Esta impronta materialista (del ala marxista de aquellos congresos) daría paso al idealismo francés encarnado por Le Corbusier en el seno del cuarto congreso (1933), En él se enuncia la famosa Carta de Atenas, con el urbanismo funcional como bandera. Esta intenta resolver los problemas a los que se enfrentaban las ciudades a través de la zonificación y segregación de funciones. Estas ideas, fueron en parte adoptadas por urbanistas que reconstruyeron las ciudades europeas luego de la guerra. A pesar de, hubo un fuerte revisionismo al respecto en los últimos congresos de la mano del Team X (con la anuencia de un audaz Le Corbusier).
Así, sus visiones sobre el Plan Voisin (1925), darían paso a construcciones intelectuales más híbridas, que conjugan vectores con la realidad existente.

Figura 2: Plan Voisin (1923) _ Le Corbusier

Figura 2: Plan Voisin (1923) _ Le Corbusier

3. Vivienda en la 2da Posguerra

3.1. Vivienda en la 2da Posguerra en Europa

La segunda guerra mundial (1939-1945) deja a Europa con importantes destrucciones materiales. Los bombardeos masivos hacen que las ciudades pasen a ser uno de los temas principales a resolver ya que se encuentran totalmente o en gran parte destruidas. La segunda posguerra, se caracterizó por la producción masiva de viviendas, resultante de la necesidad de generar unidades habitacionales a consecuencia de la paralización por la guerra y la crisis económica. En Francia como respuesta a la creciente demanda de alojamientos en el país, se construyeron varios conjuntos habitacionales. Estados Unidos cumplió un papel preponderante en la ayuda económica que brindara a Europa. Estos aspectos, no fueron ajenos a los propios CIAM. Ya sobre 1949 el CIAM VII se replanteó los principios de la Carta de Atenas. Sin embargo, la arquitectura de posguerra resultó ser sencilla estéticamente. Los arquitectos creían de mayor importancia diseñar y construir lo que se necesitaba sacrificando la estética del edificio. Tales simplificaciones de los postulados originales del Movimiento, y las respuestas de los planes masa fueron cuestionadas por la edición del CIAM VIII (1951) a través de los postulados de la Nueva Monumentalidad.
Entre 1950 y 1960, se generan grandes transformaciones científicas y tecnológicas que revolucionan la vida cotidiana. En la Segunda era de la máquina ya no interesa la forma; la metáfora de la máquina ya no tiene sentido y las superficies exteriores ya no tienen ni decoración.
Una de las corrientes que daría representación estética a esta coyuntura sería el nuevo brutalismo, el cual exhibe la estructura contundente del edificio y muestra su rugosidad cruda. Se utilizan los materiales en bruto, sin ningún tipo de decoración ni tratamientos. Todas las instalaciones del edificio pasan a estar a la vista de los usuarios o espectadores.
Parte de la obra que desarrolla Le Corbusier a partir de los años 50 puede incluir en el calificativo de neobrutalismo. Con su obra brutalista, es totalmente consciente de haber superado el límite que separa la metodología del movimiento moderno y unos nuevos patrones formales para responder a una nueva realidad.
La Unité de Marsella, construida entre los años 1947 y 1952 se propone como una unidad capaz de ser instalada en cualquier sitio; tal como se prueba con el hecho de que unos años después (1957) construye un bloque con características similares en Berlín.
JM Richards considera que es el edificio más significativo de la Europa posguerra. Consiste en la síntesis de todo el mecanismo de agregación de células residenciales desplegadas desde las casas Domino para hallar una nueva solución a la vivienda.
Hay una búsqueda tipológica que trata de optimizar las dimensiones y la calidad de vida de los habitantes. Es un edificio – ciudad.
En este proyecto Le Corbusier puso en práctica su teoría de la proporción a escala que daría origen al Modulor consolidándose conceptos modernos en relación al habitar.
El referido edificio cuenta con 18 pisos, 55 m de altura y se encuentra rodeado de 5 hectáreas de parques.  Su idea principal era crear pequeños pueblos dentro de las grandes ciudades, por esto es que en Marsella incluye en su proyecto, entre otras instalaciones, un gimnasio, una piscina para niños, una guardería, una zona comercial, un restaurante, un hotel, un lavadero y espacio social; mejorando de esta manera la calidad de vida de sus habitantes convirtiéndola en una vida saludable.

3.2. Vivienda en la 2da Posguerra en Japón

Asimismo, en Asia, podemos ver el caso de Japón que devastado por la guerra se vio obligado a solucionar el problema habitacional de sus ciudadanos.
Sumado a esto, en la década del 50 como consecuencia de la recuperación económica y el uso de la alta tecnología, se produjo desempleo en el sector rural y se generó una fuerte emigración de dicha población al sector urbano de Japón concentrando un mayor número de habitantes en las ciudades, lo que llevó a los arquitectos de la época a experimentar modelos de vivienda colectiva, originándose el edificio de apartamentos en altura y la idea de familia moderna.
Ante la continuidad de escasez de viviendas y su incremento de valor por metro cuadrado, surge en los años 60 el movimiento metabolista, el que se basó en una profunda atribución del espacio y funcionalidad, generando edificios de vivienda en altura, estrechos y con tipologías de escaso metraje. Esta corriente tenía como idea básica el proyectar la ciudad del futuro, la que estaría habitada por una sociedad masificada.
El movimiento metabolista trata de dar respuesta a la flexibilidad y el cambio en la arquitectura. Si bien no protagonizaron casi obra construida, fue un movimiento de suma importancia cultural y ofició de interpretación nipona a los fenómenos europeos del Archigram.
Los arquitectos metabolistas entendían que los edificios y las ciudades no son entes estáticos, sino que tienen metabolismo propio ya que se encuentran en constante cambio orgánico. Las viviendas que se construyeron luego de la Segunda Guerra fueron diseñadas y construidas para ser reemplazadas, con una vida útil limitada.
Un ejemplo de arquitectura metabolista es el de la Torre Nakagin Capsule (1972), diseñada por el arquitecto Kisho Kurokawa ubicada en Tokio.
Estas versiones del existenzminimum nipón fueron de suma relevancia para las generaciones de arquitectos venideros.

Figura 03: Interiores de Nakagin Capsule Tower

Figura 03: Interiores de Nakagin Capsule Tower

Figura 4: Maqueta de la Nakagin Capsule Tower

Figura 4: Maqueta de la Nakagin Capsule Tower

Pasado el proceso de reconstrucción, los precios del suelo continuaron en vertiginoso ascenso el cual llego a un punto insostenible por lo que a fines de la década del 80 comenzaron a caer, lo que se reflejó en la economía, en la arquitectura y en la sociedad en general.
Esta crisis problematizó el concepto de familia tradicional, y en consecuencia la sociedad se fragmenta y se disgrega. La mujer se vuelve más participativa en el terreno laboral aunque con malos pagos y en malas condiciones, aumentan las parejas sin hijos, adultos solteros y las residencias para ancianos; ocasionando el aumento de los hogares individuales lo que llevó a reimaginar una nueva lógica de tipología de vivienda
En términos urbano – territoriales, aparecen las ciudades satélite dormitorio como respuesta a que las personas están cada vez menos tiempo en un solo lugar y las unidades de convivencia son cada vez más variadas; por lo que se necesita un espacio flexible que contemple las necesidades actuales.
En el año 1985, Toyo Ito propone “la chica nómada” que es un ejemplo de este nuevo modo de habitar en la ciudad de Tokio. La vivienda de esta chica pasa a ser su ciudad; su baño es cualquier gimnasio o los servicios higiénicos públicos, su comedor es en cualquier restaurante, el estar de su casa sería una biblioteca pública o cualquier lugar de fin lúdico; por lo que a ella le basta con un espacio mínimo e íntimo para el descanso y el refugio (una cama y una basura).

Figura 5: vivienda Pao

Figura 5: vivienda Pao

Este espacio, además de la cama tendría mobiliario estructural específico para cada propósito, por ejemplo: vestirse comer, meditar.
Su vivienda es una tienda – cabaña, o sea el Pao, que se puede trasladar de un punto a otro, y en cuyo centro está colocada la cama y otros muebles a su alrededor” – Toyo Ito
Para la chica nómade toda la ciudad es su casa, no va a la ciudad porque ya se encuentra en ella, el espacio público es su intimidad. En este sentido, podemos ver cierta confusión entre lo público y lo privado ya que se abandonó (al menos retóricamente) el concepto tradicional del habitar.
Esta visión snob y frívola de la mujer Tokiota, despertó el rechazo de la joven colaboradora de Ito: Sejima, quien abordaría modos innovadores, aunque menos ingenuos de las nuevas normas de habitar.
En la década del 90 se llevaron a cabo varias experiencias respecto de las nuevas tipologías de vivienda colectiva como por ejemplo el edificio de apartamentos de Gifu Kitagata, construido entre los años 1994 y 1998.
En el desarrollo de los apartamentos de Gifu, Sejima aborda su diseño apuntando a las necesidades de una sociedad japonesa plural, en un mundo globalizado y tecnificado. Su propuesta es lograr un hogar íntimo, flexible, privado y anónimo.
La manera japonesa de entender el espacio es diferente a la europea ya que es más flexible:

“Tenemos una tendencia a sentir el espacio – aunque no haya muros tenemos tatamis así que hay un espacio entre el otro y yo. En Europa, el espacio se compone de los muros y las sillas, pero los japoneses sólo colocamos el tatami.” – Kazuyo Sejima

En este punto, no pueden olvidarse las transferencias culturales dadas entre la arquitectura tradicional japonesa y la arquitectura moderna occidental en la primera mitad del siglo XX (dese F.L. Wright hasta B. Taut).
A Sejima se le encarga que coloque el bloque en el perímetro del terreno, esta se adapta dejando la planta baja libre, pero igualmente decide no definir la forma del bloque hasta no resolver problemas que le preocupan como por ejemplo el tema de la vivienda flexible para una sociedad cambiante. A diferencia de la Unité de Marsella que es un bloque que podría ubicarse en cualquier lado, este es un edificio con una investigación intensa previa, es decir que se encuentra contextualizado física y lógicamente.
Como consecuencia resulta un nuevo barrio cerrado, de carácter introvertido, con espacios que, si bien son públicos, son de uso exclusivo para sus habitantes; el cual se sitúa entre un barrio bajo y una zona industrial.
El edificio de Gifu surge como una solución habitacional colectiva. Consta de 9 plantas con 107 viviendas, su área total es de 1300 metros cuadrados y el área útil es de 750 metros cuadrados. El proyecto de edificio se propone en el perímetro del terreno para poder dejar en el interior zonas verdes. El edificio por tratarse de ser para renta, responde a una polivalencia de usuarios, no se limita a la familia estándar; y su tipología es variada, existen 10 tipos de vivienda de 4, 5 y 6 módulos de una sola planta, y 5 y 6 módulos de dos plantas. Desde su concepción, traslada este nuevo esquema social a la tipología concreta, dando nuevos resultados organizacionales y estéticos.

4. Unité de Habitation de Marsella

Figura 6: Fotografía viaje académico 2015

Figura 6: Fotografía viaje académico 2015

La Unité de habitation de Marsella, construida por Le Corbusier entre los años 1947 y 1952, como respuesta a las necesidades de sus habitantes, constituye un edificio autónomo en cuanto a su funcionamiento en relación al exterior.

Los materiales empleados son el hormigón armado y el vidrio, no hay decoración ni en los interiores ni en el exterior. A pesar del uso de estos componentes modernos, la puesta en escena de éstos es áspera, rugosa, portadora de una nueva sensibilidad que el propio Le Corbusier había comenzado a transitar luego de su etapa purista de 1920´.
A los efectos del estudio de esta obra arquitectónica, se procederá a dividir el edificio en 4 planos horizontales, siendo estos: el primero la planta baja y su implantación en el terreno, el segundo es el sector de comercios, el tercero es el que contiene las viviendas y el último sería la cubierta; estos se encuentran comunicados por un grupo de ascensores.

4.1. Planta Baja e implantación en el terreno.
El edificio es un único bloque el cual se encuentra levantado sobre pilares exentos, esto genera una libre circulación y una gran permeabilidad en planta baja.
Existe una relación entre el exterior y el interior, que permite la integración de los jardines, el espacio de ocio, las circulaciones peatonales, el estacionamiento de vehículos y de bicicletas con el resto del edificio.
Se encuentra construido sobre un terreno de aproximadamente 4 hectáreas, sus fachadas principales se encuentran orientadas en dirección este y oeste; la fachada norte se encuentra completamente cerrada para poder evitar los vientos y fríos existentes en el hemisferio norte.

Figura 7: planta baja "abierta"

Figura 7: planta baja «abierta»

El acceso a la Unité se da de manera indirecta a través de una calle curva que se aproxima desde el noroeste y permite visualizar el bloque entero mediante ese recorrido hasta llegar al estacionamiento.
Al edificio se ingresa a través de un vestíbulo central que es próximo al sector de estacionamiento y al acceso peatonal oeste. Este hall se convierte en una plaza pública ya que en muchas ocasiones sirve de sala de exposiciones y a su vez los miembros del edificio pueden proponer distinto tipo de actividades asumiendo los gastos de estas.
Hay un bloque de 4 ascensores que conectan con las calles interiores las que penetran longitudinalmente a la Unité dando acceso a las viviendas. Estos halls de distribución fomentan la idea de reunir la vida individual y colectiva.

4.2. Sector de comercios.
En un nivel medio del bloque se encuentra el sector de comercios el cual consta de 2 pisos y 135 metros de largo originando diversos espacios colectivos, tales como una sala, un restaurante, un hotel, oficinas, tiendas, lavandería, salón de te, y otros servicios que facilitarían la vida moderna.
La calle corredor es planteada como calle de intercambio, se genera una mixtura de funciones dentro de ella.
En la visita académica realizada al lugar, durante nuestro viaje pudimos observar que algunos comercios que giran en dichos rubros aún se encuentran en funcionamiento, por ejemplo el restaurante, así como también ingresamos a una librería.

Figura 8: Sector comercial

Figura 8: Sector comercial

4.3. Sector de viviendas.

La Unité es un proyecto de vida que abarca modelos más allá del hombre universal moderno; está compuesta por 18 plantas, contiene 337 viviendas en las cuales viven desde solteros hasta familias con hijos. Hay 58 apartamentos dúplex por planta, apartamentos totalmente estandarizados, no se tocan unos con otros y se encuentran aislados entre sí a prueba de ruidos; n a éstos se les accede por un pasillo – corredor -longitudinal central (articulador del edificio) el que se ve repetido cada tres plantas por la disposición de las tipologías de las viviendas; las viviendas ocupan el ancho total del edificio y se encuentran a cada lado del corredor. Las unidades se encuentran en dirección este y oeste lo que permite disfrutar del sol de la mañana, de los paisajes del oeste al atardecer y las vistas al mar del oeste; y los corredores norte y sur, Le Corbusier crea este juego entre luz y penumbra relacionándolo con el cielo y la tierra; este edificio puede ser entendido como expresión del hombre gobernando la naturaleza.

Figura 9: Esquema corte y plantas vivienda tipo.

Figura 9: Esquema corte y plantas vivienda tipo.

En las galerías la luz se atenúa ya que es un ambiente reservado e íntimo. Es una galería ciega, un elemento conector y su éxito reside en que está complementada por diversos servicios colectivos que se encuentran en otros puntos del edificio, como lo pueden ser la cubierta y los pasillos con servicios.

Figura 10: Fotografía viaje académico 2015 – Galería interior y distribución de viviendas

Figura 10: Fotografía viaje académico 2015 – Galería interior y distribución de viviendas

Cada vivienda es un módulo básico de 98m2 con un ancho de 3,66m. Las medidas se basan en la teoría del modulor. El modulor es un prototipo que crea el arquitecto, un hombre que mide 1,83m y con su mano elevada 2,26m que es la altura del cielorraso de la unidad. Toda la vivienda se encuentra adaptada en función al modulor ya que se pretende adaptar a todas las situaciones de la vida cotidiana.
La sala de estar se encuentra en un espacio de doble altura, esta se encuentra íntimamente relacionada con el exterior ya que cuenta con grandes puertas completamente abatibles que van de piso a techo. Presenta un balcón protegido por un brise soleil, el que permite la ventilación cruzada y a su vez regula la entrada de luz. Se crea un volumen abierto ya que el aire se escurre entre los estrechos dormitorios y el espacio de doble altura.

Figura 11: Fotografía viaje académico 2015 – Interior vivienda, espacio sala de estar

Figura 11: Fotografía viaje académico 2015 – Interior vivienda, espacio sala de estar

La cocina es prefabricada y viene equipada, presenta un estilo “laboratorio” ya que todo se tiene a mano, cada elemento tiene su lugar.
El espacio cocina y la sala de estar-comedor se encuentran integrados entre sí, los divide un mueble el cual sus cajones se pueden abrir de los dos lados creando una especie de pasaplatos.

Figura 12: Fotografía viaje académico 2015 – Interior vivienda, espacio cocina

Figura 12: Fotografía viaje académico 2015 – Interior vivienda, espacio cocina

Cada cocina presenta una relación particular con las galerías, ya que en cada una existe un elemento como un tornamesa que permite la distribución de leche fresca o bosas de hielo directamente al interior de la unidad sin hacer permeable la relación entre la galería y la vivienda.

En la sala de estar se encuentra una escalera la cual se dirige al vestíbulo del segundo nivel, el que cuenta con espacios de guardado como placares y una ducha independiente del baño en forma de cabina; y da paso a los dormitorios y baños. Esta escalera tiene la particularidad que el arquitecto la diseñó tanto para adultos como para niños ya que tiene dos pasamanos con diferentes alturas cada uno para adaptarla a quien la utilice.
El dormitorio principal se encuentra abierto hacia la doble altura del estar y cuenta con un baño.
Por otro lado, la habitación de los niños es una unidad separada en el medio por un cerramiento abatible para crear dos pequeñas habitaciones las cuales se comunican y se crea un espacio común entre ellas para que los chicos puedan interactuar y divertirse juntos, y a su vez cuando se pretenda intimidad se logre cerrando la abertura. Estos dormitorios cuentan también con lavamanos y un balcón compartido.

4.4. Cubierta

Se genera un espacio público con diversos equipamientos comunitarios como lo son una pista de atletismo para circulación de trotadores y de caminantes, un gimnasio cubierto para deportistas del propio edificio y de sus alrededores, un club, una enfermería, guardería, salas de estar, y una piscina para la recreación de los niños. Esta cubierta-terraza es uno de los espacios con más vitalidad dentro de la Unité. Le Corbusier muestra su gran preocupación por la unión de la arquitectura con la naturaleza creando un antepecho opaco y macizo que oculta el contexto inmediato, pero conduce la vista hacia las montañas o hacia el mediterráneo, el usuario olvida que está en un edificio para sentirse parte de la naturaleza. Vale recordar que Justino Serralta, arquitecto uruguayo, tuvo la oportunidad de trabajar con Le Corbusier en la Unité de Marsella creando y diseñando parte de esta cubierta. Lo interesante, es que, en ella, Le Corbusier se permite aflorar una veta tan surrealista como expresionista, muy próxima a las figuras orgánicas que inspiraron detalles de Ronchamp o la Maison Jaoul.

Figura 13: azotea equipada

Figura 13: azotea equipada

5. Complejo habitacional Gifú Kitagata

Figura 14: Fotografía extraída de internet – Complejo habitacional de Gifú.

Figura 14: Fotografía extraída de internet – Complejo habitacional de Gifú.

En cuanto al complejo Gifú, es una obra promovida por la prefectura para generar una solución habitacional colectiva (otra vez un fuerte rol del poder público), y el material empleado es el hormigón armado.Es un edificio que se compone de 107 viviendas, con apartamentos de alquiler, por eso es de importancia tener en cuenta que varios tipos de familias van a vivir allí, por lo que en las diferentes unidades las formas de convivencia no se limitarán a una familia estándar.

«la vivienda colectiva en la actualidad ya no es sólo para familias, sino un lugar en el que la gente vive según todo tipo de formas colectivas. En otras palabras, la unidad básica no es la vivienda sino una única habitación» – Kasuyo Sejima

5.1. Planta baja e implantación en el terreno

Se implanta junto con otros tres edificios y junto a ellos crean un nuevo barrio cerrado. El complejo se encuentra ubicado en la unión de un barrio bajo y una zona industrial, éste actúa como barrio introvertido con espacios públicos diseñados que son de uso exclusivo de sus residentes.

Figura 15: Fotografía viaje académico 2015 – Espacio exterior en planta baja

Figura 15: Fotografía viaje académico 2015 – Espacio exterior en planta baja

En la visita realizada durante el viaje académico se pudo observar que este espacio público se encuentra con muy poco mantenimiento por parte de sus residentes.
El edificio se levanta del terreno dejando la planta baja libre basándose en los principios que utilizó Le Corbusier a lo largo de su carrera.
La planta baja no se ve interrumpida en todo su largo, ésta deja pasar por debajo del edificio al entorno inmediato creando un aparcamiento de bicicletas. Este espacio abierto con pilotis, permite el acceso al predio del edificio desde cualquier dirección.

Figura 16: Planta baja libre

Figura 16: Planta baja libre

La planta del conjunto presenta quiebres, esto le da cierto dinamismo y movimiento al proyecto; tanto la planta como su fachada norte, hacen que el edificio, aunque su material predominante sea el hormigón armado se note más ligero y liviano.

 5.2. Sector vivienda

Las viviendas se desarrollan del 1er nivel al 9no, muchas de ellas son dúplex con espacios de doble altura. Sejima plantea como módulo básico a la habitación y no a la vivienda, como lo hace Le Corbusier en la Unité de Marsella. Todas las habitaciones tienen el mismo tamaño que es el de 2,6m x 4,8m; cada una de éstas tiene una función diferente. Cada vivienda presenta una terraza, un espacio de cocina – comedor, dormitorios con baños, y una tradicional habitación de tatami; Sejima al tomar la habitación como unidad de proyecto, crea diversas maneras de agruparlos: “la unidad de agregación” como lo describe Josep Ferrando en la conferencia realizada en el año 2014 en Facultad de Arquitectura de Montevideo. Estos módulos combinados es que generan diferentes tipologías de viviendas y diferentes maneras de habitarlas, definiendo varias organizaciones interiores y una gran complejidad en el alzado de la sección. La vivienda más pequeña consta de 4 habitaciones, y la más grande de 7.

Figura 17: tipologías

Figura 17: tipologías

Las habitaciones se colocan en forma lineal en el bloque y se comunican todas entre sí, se abren a la fachada sur soleada por una galería interior que actúa como transición entre el interior y el paisaje exterior.
En la fachada norte se encuentra la galería pública, la que da acceso a las viviendas. A simple vista resulta ser un simple pasillo vacío, tradicional, con las interrupciones periódicas de las puertas principales de las viviendas; pero esta galería se convierte en el vestíbulo de cada habitación, ya que cada una de las habitaciones tiene su puerta de entrada. Cada vivienda tiene por lo menos 3 accesos a ella desde la galería norte.
La piel que envuelve el edificio genera cierta dualidad entre lo público y lo privado. Sejima forra de malla galvanizada la fachada norte dando sensación de ligereza pero a su vez de seguridad.

5.3. Terrazas multifuncionales

Las terrazas son para mirar a través del edificio. Sejima busca controlar la masa construída con las terrazas perforando el bloque en 107 huecos. Las utilizan los usuarios de los departamentos y permiten miradas del edificio al paisaje. Estos vacíos son adaptables por ser neutrales, se les podrían llamar plataformas neutras de habitar, ya que son espacios comunes dentro del complejo y se le da importancia a escala individual como colectiva. En la visita durante el viaje se pudo observar que los usuarios las utilizan como un espacio multifuncional, ya que se encuentran todo tipo de objetos. Desde bicicletas hasta lavarropas.

Figura 18: terrazas

Figura 18: terrazas

6. Comparación crítica

Por una parte, la Unité se encuentra en un entorno natural, se comunica con lo inmediato, el bloque es lineal y macizo lo que causa un gran impacto visual ya que genera pesadez; mientras que Gifú se encuentra en un entorno experimental, es un bloque innovador, sus quiebres en planta generan dinamismo y movimiento. Además de que los espacios que se generan en fachada que van de lado a lado y ocupan un módulo entero de vivienda, dan una sensación de perforado la cual aporta ligereza al conjunto.
Ambos proyectos se vertebran a través de un núcleo circulatorio, aunque lo hacen de manera diferente. En la Unité se da de manera vertical y horizontal generando la comunicación entre las partes del edificio; vertical con el bloque de ascensores y con las escaleras de servicio y horizontal con las galerías corredor. En Gifú, en cambio, la circulación se sucede de manera diagonal.
En la Unité de Marsella nos encontramos con una galería cada tres plantas, éstas dan acceso a las viviendas situadas a cada lado y a lugares de encuentro colectivo entre los usuarios. La galería mide alrededor de 2,6m de umbral a umbral, ya que es un corredor interior Le Corbusier proporciona diferentes técnicas para proporcionar luz artificial, igualmente gracias al gran núcleo de ascensores que genera puntos de encuentro social, estas galerías pueden ventilarse y recibir un poco de luz indirecta que ingresa por éstos. Se proponen escaleras interiores las cuales no se ven desde el exterior, y una de emergencia ubicada en un lateral exterior del edificio. En Gifú la galería existe en cada planta, dando acceso en uno de sus lados ya que es exterior, creando una manera muy particular de acceso a la vivienda, cada una tiene por lo menos 3 accesos. Esto hace que aumente el contacto de la galería con la vivienda. En este ejemplo mide 1,35m ya que se busca el ancho mínimo para poder incluir este espacio colectivo al privado, se ventila e ilumina de manera natural. Los ascensores se encuentran en el ancho de un módulo de vivienda tipo y las escaleras se desarrollan marcando la fachada, desde la planta baja hasta la más alta.

Encontramos la planta baja libre, plantas totalmente transparentes y permeables de pasaje, se resuelven a través del vacío; permiten que el entorno inmediato sea continuo bajo su estructura. En la Unité únicamente se encuentra interrumpida por un núcleo central donde está el bloque de circulación vertical, en cambio en Gifú no está interrumpida en toda su longitud. En ambas existen diferentes tipos de viviendas que se encastran entre sí formando una especie de tetris. La unité presenta viviendas con tipologías de dúplex, mientras que en Gifú encontramos dúplex y simples.

Las viviendas en la unité dan a las dos fachadas del edificio, por eso es que se crea el corredor al interior del edificio, pero al ser bi orientadas presentan ventilación cruzada en su interior, cosa que carece el complejo de Gifú.
A nivel de cubierta se podría apreciar que la terraza de la Unité es mucho más rica en el sentido de que la mayor parte de la vida comunitaria se desarrolla allí, es una cubierta habitable mientras que en Gifú la cubierta es libre, no se utiliza. La Unité invita al usuario ajeno al complejo a integrarse en su totalidad, lo hace a través de servicios públicos, tanto para adultos como para niños, también en los eventos sociales que realizan los usuarios residentes en el hall y en la terraza; en cambio en Gifú, el uso del espacio público es exclusivo para sus propios habitantes.

Lo que destaca, en una línea moderna de larga duración, es que Sejima reinterpreta varios parámetros modernos hasta darles un nuevo sentido.

«Después de trabajar de forma continua durante tantos años, últimamente me he sentido motivada a volver atrás y repensar de nuevo por completo el concepto de arquitectura. Desarrollando una clara definición de la función, uno puede crear una arquitectura muy transparente. Sin embargo, la arquitectura va más allá de esto, y puede también incorporar la no transparencia. Quiero utilizar esta idea para hacer algo diferente de lo que he hecho en el pasado».  Kasuyo Sejima.
A este tipo de estrategia que utiliza Sejima desmaterializada y difusa, la cual pone en crisis ciertos parámetros categóricos como lo pueden ser la tectónica, Iñaki ábalos la define como “atmosférica” en su artículo “Manifiesto de cristal”
Sejima se caracteriza por una arquitectura transparente que trata de crear un paisaje a través de la arquitectura.

“La arquitectura atmosférica, la arquitectura capaz de hacer del aire y el agua, el sol y la tierra los mejores materiales de construcción, la arquitectura que busca deshacerse de lo específico, alcanzar un estado de vacío, diluirse, ha dejado de ser una aspiración de unos pocos iluminados para adquirir su consagración como tendencia a través de esta referencia asombrosa.”  Iñaki Ábalos


Bibliografía: 
ALEMÁN, Laura.- Bajoclave, notas sobre el espacio doméstico. Nobuko, Buenos Aires 2000
CURTIS, William J.R.- La arquitectura moderna desde 1900. Phaidon Press Limited, 2006
FRAMPTON, Kenneth .- Historia crítica de la arquitectura moderna. G.Gili, Barcelona 1982
HEIDEGGER, Martin.- Conferencias y artículos. Ediciones del Serbal, España 1994
MAC DONALD, Fiona.- La vivienda a través del tiempo. Habitats y vida doméstica. Editorial Anaya 1995
ROCA, Miguel Ángel.- Habitar – Construir – Pensar. Nobuko, Buenos Aires 2006

Recursos Web:

https://es.wikipedia.org/wiki/Kazuyo_Sejima
https://es.wikipedia.org/wiki/Unit%C3%A9_d%27Habitation_de_Marseille

Consultados en junio de 2016

Conferencias y artículos:

– “La Unidad de agregación”, prof. Josep Ferrando. Salón de actos Facultad de Arquitectura, Montevideo, Uruguay. Agosto 2014.
– Guías de viaje académico. Generación 2008, viaje realizado en el año 2015 con grupo docente Plexo.
-“Manifiesto de cristal” , Iñaki Ábalos

Publicado por | 13 de agosto de 2016 - 22:04 | Actualizado: 6 de octubre de 2016 - 13:32 | PDF

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