Iglesia de San Pedro

IGLESIA SAN PEDRO – DURAZNO – 1

IGLESIA SAN PEDRO – DURAZNO – 2

 

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Reconstrucción del templo sobre los restos de la antigua iglesia.
La cubierta de la nave central y de las laterales es un conjunto de losas plegadas de ladrillo armado, planas y precomprimidas.

Dimensiones:
- área cubierta 800 m2
- nave central: luz longitudinal libre 32 m, transversal 10 m, altura 13.70 m
- Luz transversal total, incluidas las naves laterales 26 m
- naves laterales: altura 4 m
- altura del ábside 20.2 m

Fecha: enero 1969 - mayo 1971

Comentario de Dieste sobre la Iglesia de San Pedro extraídos de una carta dirigida a la Arqta. María Bottero en febrero de 1971.-

Esta iglesia se incendió en el 67 quedando en pie solo la fachada y el pórtico de entrada. El arreglo que se nos pidió, debía comprender solo la nave y el presbiterio. La fachada existente, y el espacio de la nave, sugerían la solución adoptada. Una iglesia de tipo basilical con dos naves laterales bajas y una nave central. La pared que salva la diferencia de altura entre las naves laterales y la principal, se trató como una gran viga precomprimida, mixta de ladrillo y hormigón, (por la pobre calidad de los ladrillos de la localidad), apoyada en la mampostería existente de la entrada, y en un pórtico en correspondencia con la entrada al presbiterio, su luz es de 32 mts.

Las naves laterales se techaron con losas de ladrillo de 6,20 mts de luz, apoyadas en las paredes viejas, que se forraron con una pared de ½ ladrillo, y en la viga pared de 32 mts de luz.
La cubierta de la nave central es una estructura plegada, también precomprimida y de 32 mts de luz y 8 cm de espesor, que apoya en la mampostería de la fachada y en el pórtico de la entrada del presbiterio.
Las losas horizontales de esta estructura plegada, apoyan en la viga pared por una serie de pequeños pilares, y en la primera arista, (donde se realiza la precompresión), de la estructura plegada.

El conjunto forma una serie de 3 estructuras plegadas, (dos laterales formadas por las losas del techo de las naves laterales y las paredes de la nave central, y la cubierta de la nave principal), vinculadas por los pequeños pilares citados. Hay dos ventanas a lo largo de toda la nave, que expresan la independencia esencial de las estructuras plegadas.

El presbiterio es una torre, en la forma en planta de un medio octógono, dos de cuyas cercas coinciden con las paredes de la nave principal prolongadas.

La construcción de la torre se hizo con una plataforma apoyada en dos paredes de 11 cms de espesor ligeramente armadas. La cubierta del presbiterio es una cúpula poliédrica. La torre del presbiterio se perfora, al norte, con un gran lucernario, estructura muy ligera de ladrillo, en la que se montaron los vidrios directamente, sin herrería.

La iglesia de tipo basilical no me parece, litúrgicamente, una buena solución, pero creo que se han obviado, hasta donde es posible, sus defectos.

Las naves laterales no tienen columnas, los fieles pueden, desde ellas, seguir, sin obstáculos las ceremonias. Hay una gran unidad espacial, que creo se aprecia en las fotos, entre nave y presbiterio.

Los bancos irán solo en la nave central, las naves laterales se llenarán con fieles de pie, solo en las grandes solemnidades, Navidad, Semana Santa, etc.

La estructura es de cálculo bastante complejo pero muy interesante.

El precio de toda la albañilería estructural de la nave, no llegaba a U$S 20000.- lo que da para 5070 m3 menos de U$S 4/m3 que es un precio muy bajo, (menos de 30 U$S/m2), pese a que se usaron las fundaciones viejas que se reforzaron en algunos puntos.

Creo que el interés que puedan tener estas obras es haber sido fiel a las posibilidades intuidas de un material, y aun mas que de un material, de una manera de construir, que se aparte bastante de los caminos que sigue la técnica actual. En nuestro medio domina la construcción de hormigón armado, “moldeada” en encofrados, o prefabricada. También la construcción con piezas, (es lo que hemos hecho nosotros), tiene grandes posibilidades. Y es difícil fabricar piezas más eficaces que los de tierra cocida. Eficaces por su resistencia, en general se olvida que los ladrillos pueden alcanzar hasta 1000 k/cm2, de resistencia, sin aumentar de precio. Por su liviandad, no es posible hacer con ningún material de los baratos, piezas tan ligeras como las de ladrillo.

Por sus condiciones de aislación térmica, de inercia radiante, podríamos decir, o sea, en definitiva, por su capacidad de acondicionar un ambiente. Es esto lo que resumimos cuando hablamos de la “calidez” del ladrillo.

Memoria descriptiva escrita por dieste y publicada en la revista FORMAS, cerámicos II, No. 5 de octubre de 1982, pp. 79 y 82.

En el año 1967 se quemó la cubierta de la nave central de esta iglesia, construida en el siglo pasado y reelaborada en la década del 40.
Se nos pidió que techáramos de nuevo la nave central, con una bóveda de ladrillo. Por razones en primer lugar económicas, aconsejamos demoler las naves laterales y construir de nuevo todo el cuerpo de la iglesia, utilizando las fundaciones de las paredes laterales y dejando la fachada y el atrio como estaban. Decía el párroco, y lo encontré razonable, que no le parecía bien rehacerlos, cuando vivían todavía muchos de los que habían contribuido, con gran esfuerzo, a renovar la iglesia treinta años atrás.
El resultado es la obra que presentamos. La forma del terreno y las partes que se mantuvieron de la obra anterior, imponían las grandes líneas de la planta, las preexistencias de ambiente aconsejaban conservar el plan basilical primitivo, cuyos inconvenientes procuramos eliminar.
Con el partido estructural adoptado no son necesarias columnas, lo que hace que el espacio de las naves laterales se incorpore plenamente al espacio total de la iglesia.
El corte transversal y perspectiva esquemática muestran la solución estructural. Las naves laterales se techan con losas de ladrillo que tienen vigas de hormigón armado en el extradós, las que apoyan en las paredes antiguas forradas con un muro de ladrillo de 12 cm de espesor, ligeramente inclinado, y en los muros laterales de la nave principal, también inclinados. La cubierta de la nave central es una lámina plegada y precomprimida de ladrillo de 8 cm de espesor y 32 m de luz.
Los muros laterales de la nave central se trataron como grandes vigas precomprimidas, también de 32 m de luz, apoyadas en pilares de refuerzo en la pared que da al atrio, y en un pórtico dispuesto rodeando la boca del presbiterio. Las losas del techo de las naves laterales, que apoyan sobre estas paredes, fijan lateralmente su arista inferior.
La primera losa del plegado central apoya en la primera arista de éste y, mediante pilarcitos metálicos, en las paredes laterales de la nave central. Este plegado fija a su vez horizontalmente, la arista superior de las paredes laterales. Como se ve se trata de dos plegados a la vez independientes (ya que los dos apoyan en la pared reforzada que da al atrio y en el pórtico que rodea la boca del presbiterio, o sea los dos tienen 32 m de luz) y vinculados. Entre las paredes laterales de la nave central y su cubierta, una ventana corrida expresa esta independencia.
La fachada interior de la iglesia, que da a un viejo coro sobre el atrio, muy bien iluminado, se perforó con un gran rosetón. Está formado por una serie de diafragmas de ladrillo armado, de 5 cm de espesor, dispuestos formando exágonos irregulares. El más pequeño de estos exágonos tiene, incluido en la masa de la mampostería, un marco de hierro al que se sueldan una serie de “rayos” de hierro de construcción, que van a las aristas del plegado y se anclan en la mampostería de la pared del fondo de la nave. Soldado a estos hierros, y en correspondencia con las aristas hay pequeños trozos de angular sobre los que apoyan los plegados que forman el rosetón.
Para dar una referencia relativamente estable, la iglesia costó algo menos de cuatro dólares el metro cúbico cubierto y unos treinta dólares de 1969 por metro cuadrado de planta.

Comentario de Dieste sobre el Lucernario de la Iglesia de San Pedro

1) No es facil decir como se llegó a él, pero si por qué. En su lugar, dando al viejo coro, había una ventana muy fea, con dos columnas de fundición, que descargaban el campanario. Imaginé que los fieles, al fin de las ceremonias, tendrían como última imagen la de esa ventana. Hice entonces un pórtico de hormigón armado que llevara el peso del campanario a las viejas paredes de modo de construir en ellas algo que hiciera que se llevaran una última imagen noble y hasta exultante.
2) Para dar en su solución hay que saber que el ladrillo, el mortero y el hierro forman una unidad tan válida como el hormigón armado. Se podrá luego estudiar ancho de juntas, recubrimientos, etc., pero su construcción prueba, irrefutablemente, su viabilidad.
3) Se podría hacer lo mismo en hormigón armado pero sería más difícil y caro.
4) Introducir piezas de cerámica en una estructura no es nuevo; si lo es la libertad de su tratamiento. La cerámica es activa no sólo de relleno. El lucernario es de cerámica, hierro y mortero.
5) La calidez cromática de la cerámica da una riqueza a la luz que sería muy distinta, mas muerta y fría, si hiciéramos las láminas de hormigón armado.
6) El cálculo es sencillo. Los hexágonos irregulares son marcos que puede analizar por Cross un estudiante. Las reacciones donde los rayos encuentran a las láminas requieren pequeños trozos de hierro ángulo para trasmitirse a los rayos. Por varias razones descargué el peso en los rayos inferiores, a compresión, con riesgo de pandeo. Este se estudió apartando el sistema de su pos. de eq. e igualando la variación de las energías potenciales, elástica y de posición. Se obtuvo una seguridad mayor, dando tensión a los rayos superiores, cortándolos, calentándolos y soldándolos de modo de trasmitir una tracción de 1 Ton. Los rayos se sueldan a un marco de acero en una junta de los ladrillos del hexágono más pequeño.