Diálogo contemporáneo: la Acrópolis y su Nuevo Museo.
Por Jorge Casaravilla (Docente del Grupo de Viaje 2013)

Foto: Jorge Casaravilla (2011)

 

La Acrópolis es, sin dudas, el destino principal de cualquier visita a la ciudad de Atenas. Sobran los motivos para justificarlo y no hay turista de cualquier clase y formación que deje de pisar su polvoriento suelo.

Sin embargo, para quienes compartimos esta disciplina, realizar la procesión que nos traslada desde la bulliciosa calle Areopagitou hasta los propileos, para deambular luego en los espacios que articulan sus templos y santuarios, tiene un significado muy particular. Ya sea por su rol y significado en la Atenas de la Grecia Clásica, como también por lo que representó para algunos de nuestros grandes referentes del siglo XX, que tomaron esa idea de “promenade” y la reinterpretaron en códigos modernos.

Pero estas líneas sin embargo, no están motivadas por la visita a este sitio sino por un nuevo espacio contemporáneo que complementa eficazmente su apreciación y se vuelve -particularmente para quienes amamos esta disciplina- un punto de visita tan imprescindible como la propia acrópolis: el Nuevo Museo de la Acrópolis, proyectado por Bernard Tschumi.

El proyecto, articulado también a partir de la idea de promenade, plantea un interesante diálogo, tanto con la ciudad como con el propio sitio histórico, del que se sitúa a tan sólo 300m.

Foto: Archdayly © Courtesy of Bernard Tschumi Architects

Dicho diálogo se propone en diferentes planos: el histórico, uniendo pasado y presente a través de 2 espacios de contrastado carácter; el compositivo, donde en la respuesta contemporánea pueden entreverse ritmos y proporciones que la vinculan directamente con las de sus antiguos templos y el espacial, ya que desde el interior protegido y climatizado del segundo nivel -ocupado por una instalación de los frisos del Partenón a escala real- el arquitecto nos propone ser parte, a la distancia, de los espacios de la propia Acrópolis.

Además, en el primer nivel del edificio puede visitarse la galería Arcaica, que expone esculturas en una particular disposición espacial que invitan a un recorrido casi casual y en planta baja una interesante exposición de maquetas que muestran la evolución del espacio de la Acrópolis, a la que bien vale la pena dedicar un tiempo.

Tras la agotadora recorrida por el sitio histórico y luego de una refrescante parada en alguno de los tantos ”Yogurt Bar” que abundan en las cercanías, la visita a este museo puede ser el cierre ideal de una jornada que nos acerque a las mejores raíces de nuestra arquitectura.

 

Publicado por | 1 de julio de 2013 - 01:26 | Actualizado: 3 de agosto de 2013 - 21:35 | PDF

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