Tematización 1 (1ªparte): Para una genealogía de la estetización de la vida cotidiana

Al comienzo de la clase mostramos como iba a ser el derrotero del curso, con sus actividades y fechas, especificando en que iba a consistir la realización: de la exploración de campo, las crónicas, el parcial y el WIP.

Una vez definido eso pasamos al desarrollo de la tematización 1, aclarando que la misma se iba a dar en dos clases. En esta primera parte se iba a dar un pantallazo de los puntos que se iban abordar en la misma y trabajar la noción de signo, que apareció en la clase de presentación como estratégica para problematizar la cuestión de la imagen desde el DCV, desde el enfoque de Merleau-Ponty.

Tematización 1 

Preámbulos: la cuestión de lo estético y su estudio

Vamos a estar pensando lo estético en un sentido expandido. Eso lo vamos a desarrollar y argumentar a partir de un texto de Marc Jiménez que se llama ¿Que es la estética? (traducción libre).

Para una genealogía de la estetización de la vida cotidiana

Las herramientas que vamos a utilizar como hipótesis de trabajo en esta primera tematización son:

Crisis de la modernidad: aquello que la modernidad traía como postulación entra en crisis. El mundo era la posibilidad de manejar el entorno y proyectar una vida mejor. Orden y progreso eran sus enunciados. Los mismos aparecen con la Revolución Industrial. Buscan eficacia y para eso diagraman la vida, ordenando los cuerpos. Niños y mujeres empiezan a trabajar en las fábricas. Hay una escisión con respecto a lo que era habitual en la sociedad. Quiebre de los valores familiares, de la familia integrada ¿Orden y progreso para que?

En las guerras en nombre de esos postulados, de esa perspectiva moderna se depuran razas, se busca el hombre nuevo, el hombre mejor. Pero se produce una dislocación. Todo aquello a lo que se aspiraba fue lo que no sucedió. Lo que aparece es un Auschwitz, la bomba en Nagazaki ¿Eso es el uso de la tecnología para el bien común? El modelo discursivo entre en crisis. No hay progreso natural. Empieza a haber destrucción.

Crisis del sujeto: esa definición de sujeto que estaba unida a lo gramatical (el sujeto como persona, individual o social), atada a una cosmovisón, se descompone, entra en crisis. Podemos pensar por ejemplo en los pensadores posmodernos, o en los posestructuralistas, que empiezan a abrir la noción de sujeto hacia otros lugares. Se llega a plantear la disolución del sujeto.

Giro lingüístico: está vinculado con que la palabra ya no es la cosa. La palabra está enmarcada en una lógica discursiva y construye mundos. Las lógicas discursivas se amplian y se abren construcciones múltiples. Ya no se puede sostener esos enunciados modernos que ubican y confirman al saber científico y la ciencia como las verdades. Ya Nietzsche en su texto “Verdad y mentira en sentido extramoral” ponía en tensión lo verdadero. Lo verdadeo es un discurso que se yergue en los vínculos y relaciones saber-poder.

Estetización generalizada: vamos a pensar dicha noción desde el planteo que hace Gianni Vattimo en su texto “La sociedad transparente”.

Signo en Merleau-Ponty

Merleau-Ponty hace un quiebre con el pensamiento de Sartre. Sartre tenía un gran protagonismo en los 50, asociado al comunismo. Los intelectuales se separan del enfoque sartreano.

Vamos a traer la noción de signo desde su texto “El lenguaje indirecto y las voces del silencio” y vamos a pensar la misma en este cruce de lo estético y el diseño, en vínculo con la imagen y el sujeto.

Lo que nos rodea empieza a ser signos en nuestra conciencia. Signos que son imágenes y que nos llevan a ciertas lecturas, a producir ciertos textos. Puedo ser lector de mi entorno. Puedo ser un hermeneuta del contexto.

Podemos elegir ser semiótico o hermeneuta. Los registros como los son las marcas, carteles, imágenes corporativas, producciones editoriales, etc, podemos pensarlos desde fuera, estudiarlos desde cierta distancia. Y ahí soy un semiótico. O puedo pensarlos como signos que se tejen a partir de textos y ser un hermeneuta. Mi biografía, mi historia se nutre de eso. Abro mi historicidad para nutrirme de ellos. El texto que abro me lleva a un acontecimiento. Si hablamos de la Nueva Policía por ejemplo me remite a 1973, a la dictadura, a una policía que reprimía. Aparecen otras imágenes. Hay un conocimiento de un nuevo entorno que se construyen con otros signos que traigo de mi historicidad. Desde esta concepción de signo se puede optar por una variedad de perspectivas epistemológicas para indagar e investigar.

Merleau-Ponty fue un fenomenólogo que rompió con el tabique instalado por el positivismo, que tenía que ver con pensar al sujeto y al objeto separados. Para la fenomenología las cosas no están fuera de mí. Hay algo que esta en mi que se vincula con la conciencia. El mundo es vivencia con las cosas. No soy neutro. Se cae ese tabique que me posiciona distante de los otros.

Lo que hace el autor es un enlace entre la fenomenología y el estructuralismo, incorporando la lectura de la lingüística de Saussure. Ante un evento buscamos referencias porque hay algo que constela y produce significación, produce sentido. Signo aparece dentro de una arquitectura sígnica constelada. La significación no es en la relación de signos y significados sino que se realiza en bloque, en lo que cada signo le imprime al otro. Para el sujeto hay un sentido. Los signos aparecen por algo. Hay rastros de otros posicionamientos y significaciones.

Todo esto nos devuelve a pensar la emergencia del post-estructuralismo en su vínculo con el estructuralismo, y lo que tiene que ver con el lenguaje, discursos y enunciados. Aparecen otros elementos conceptuales y marcos metodológicos.

Desde estas otras aperturas, en la que las palabras ya no son las cosas, no podes escindir lo que pensás de lo que sucede. Las palabras y las cosas no están juntas. Las palabras están consensuadas pero no necesariamente atadas a las cosas. Así el lenguaje no valida la cosa como la verdadera. Así el sujeto no es un ente, es una relación. Hay una carga en relación a la imagen. Me reconozco en lo que miro. Es un juego de espejos. No miramos las cosas sino las imágenes. La imagen es especular: me devuelve mi propia mirada. El sujeto se produce en relación a ese otro que le devuelve la mirada. El otro hace de espejo.

A partir de una foto de publicidad de Dolce & Gabbana empezamos a bajar dicha propuesta. Para el estudiante aparece: la identidad, los dobles. Hay estereotipos de hombre. Ninguno tiene panza. Hay cierta versatilidad. Una forma de vida, de verse. Un ambiente: el conventillo italiano. Representan variedades de personalidades. Está el hombre italiano. No solo te venden el producto. Hay algo más que se quiere vender.

Hay algo que se juega en esas miradas, hay cosas que se cuelan en esa formalidad de las cosas, de los objetos. Eso tiene que ver conmigo, con un marco sociocultural y con el lenguaje. Refleja una realidad. Hay cierta comodidad envolvente en esa escenografía, en ese ambiente que se construye. Las miradas son pícaras, eróticas, de pugna.

En esa imagen aparecen enunciados estéticos, signos que hablan de un sentido. Hay tejidos de signos que me ayudan a morar en esa escena. Apasionarnos. Estamos en la imagen. Hacemos conciencia del signo, conciencia del sentido en los signos. Estamos en donde aparece el sentido.

Otra característica de los signos es que solos no significan nada. Lo que aparece como posibilidad de tejido es la diferencia. Warhol marca diferencia poniendo en un plano diferente a Marilyn Monroe. El lenguaje lo concebimos como sistema de diferencias. Somos esenciales en las diferencias. Somos un conjunto de diferencias en un conjunto x. En la perspectiva saussereana el lenguaje es un sistema de diferencias que tiene que ver con lo biológico y cultural. Puedo emitir ciertas palabras y no otras. Lo que emitimos y como lo emitimos depende de mi aparato fonador y de la lengua materna en la cual estamos inmersos. En la diferencia se produce la identidad. Para los esquimales hay toda una gama de diferencias en el blanco. Diferentes palabras para diferentes situaciones vinculados a diferentes blancos.

Tenemos muchos cuentos de la pintura “Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa” de Jan van Eyck (1434). Muchos signos que nos engancha en un sistema de diferencias. Otro artistas producen matices de esa pintura. Producen otros sentidos. Propuestas críticas que hacen un cambio de signo y de su arquitectura de relaciones con otros signos. Hay otros matrimonios Arnolfini posibles. Esas otras relaciones de signos me llevan a otra episteme. Si sacamos algunas partes cambia las significaciones. En ciertos diálogos de signos circulan ciertas construcciones de sentidos.

Algunas imágenes (por ejemplo la de Girbaud) generan mucha incomodidad porque hay una sobrecarga de signos. Muchos diálogos se pueden visualizar. Hay un vinculo, un pliegue con otras imágenes, con la “última cena” de Leonardo Da Vinci por ejemplo. Habitamos desde las diferencia los signos para producir sentidos.

Construyo la imagen con ciertos elementos, posturas, que hacen que se distingan de su original. Los símbolos nos da la datación de lo que es. El palo de piso, el electrodoméstico me habla de cierto momento, de los 50. La palabra significa algo en un momento, en cierto contexto sociocultural, y la traemos a nuestras construcciones de sentido. El símbolo tiene que ver con una parte visible y otra invisible. En ese hueco puedo producir subjetividad. Fantaseo con lo que hay ahí. Con lo obsceno no puedo hacer ese juego porque es la presencia de la cosa. La pareja Arnolfini de los 50 me trae cierta concepción de la mujer. Se produce otra trama de signos, otros textos, otros tejidos. Con el símbolo se codifica lo socio-cultural. El signo porta un régimen visual que me permite leer una imagen. Está vinculado con una episteme. Las decodificaciones de una episteme no nos son tan ajenas porque compartimos ese sistema. Entonces los signos son en un sistema tejido de diferencias con otros signos.

En ese planteo de signo el sujeto es sujeto del sentido. Nos lleva al problema del sujeto con el giro lingüístico, donde la palabra ya no es la cosa. Es sujeto de la palabra, sujeto del discurso, sujeto del sistema de diferencia.

Hay que estar nutridos de otros signos para comprender, para poder plegarme, para abrir a otros sentidos. El pliegue es en donde está el signo. Lo hacemos naturalmente. Al signo como noción lo estamos abstrayendo. La cosa se me da en la vivencia como tejido hablante, textual. Podemos ser hermeneutas y habitar el pliegue o salirnos y ver desde afuera.

Estos desarrollos nos posibilitan pensar el mundo del lenguaje. Estoy dentro del lenguaje produciendo investigación. Escribo mediado por matrices lingüísticas. Sujetos de palabra. No de la sustancia. E sujeto no es algo natural, es construcción discursiva. El sujeto es relación de diferencias, relación de lenguaje. En ese sentido las categorías no son sustanciales sino que son en relación. El banner es en relación a un afiche que adquiere otras funciones.

El signo esta en ausencia. El sujeto dice esto es algo y ahí traigo el signo. La ausencia de signo puede ser también un signo.

Para cerrar la clase se trajeron dos videos, uno que es homenaje de Nam June Paik a John Cage y otro de Bill Viola, para seguir pensando en relación a signo.

En diálogo con los estudiantes apareció: Se juega con la idea de imagen-sonido. Produce cierto malestar. El color aparece como signo. El signo ante arquitecturas sígnicas. Vemos a Cage a través de Paik. Una mirada de Paik. Signo como construcción a partir de ciertas tecnologías del ver. Aparecen ruidos no acostumbrados. El silencio es artificio. Siempre hay algún ruido. Lo visual y lo acústico no coinciden. Se desmonta el planteo saussureano significante-significado. Se rompe esa forma de entender el signo. Si le saco la parte de la niña picando la pelota cambia el sentido. Vemos historias a través de la imagen-sonido. El movimiento futurista hizo un cine que se podría decir que fue inaugural.

En cuanto al segundo video se pudo leer: desde el principio se entendía que eran cuerpos. Caemos en la trampa de la imagen cuando identificamos sistemas de referencias. No me aparece enseguida. Tengo que tejer con los signos para llegar a los sentidos. Se nos dificulta poder producir juicios rápidamente. Esos sujetos nos son los individuos. Son discurso. Son lenguaje. Sujeto es composición discursiva.

Texto

“Signo” de Merleau Ponty: Merleau-ponty-Signos-1964

Videos

– Video de Nam June Paik: https://www.youtube.com/watch?v=mSREMldyFtg

– Video de Bill Viola: https://www.youtube.com/watch?v=zx5pRFQ2zgU

Publicado por | 9 de abril de 2016 - 23:04 | Actualizado: 23 de marzo de 2017 - 15:00 | PDF

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