Estetización de la vida cotidiana (Parte 2)

En la tercera clase seguimos trabajando en el fenómeno de estetización de la vida cotidiana.

Partimos de que en la actualidad la noción de estética se ha ampliado, se ha expandido. Ya no la pensamos dentro de lo disciplinar filosófico (Baumgarten, S XVIII). Vamos a trabajar en próximas clases el texto de Marc Jiménez para pensar la estética en su sentido ampliado. Cada estudiante va a construir sus propias definiciones sobre estética. Lo mismo van a hacer con la noción de diseño. Se les sugirió leer en el texto Filosofía del diseño de Vilém Flusser el primer capítulo: “Acerca de la palabra diseño”.

Después de una pequeña recapitulación de algunas cuestiones trabajadas en la clase pasada, se retoma lo que corresponde al fenómeno de la estetización de la vida cotidiana. El mismo tiene que ver, según Anna Calvera, con el movimiento de lo estético desde el espacio del arte hacia actividades extra-artísticas, como la publicidad y el diseño.

Como vimos, al surgimiento de la estética moderna, como disciplina filosófica, se les relaciona el surgimiento de los salones (exposiciones de arte del siglo XVIII), la crítica del arte, la historia del arte (orientada desde una idea de progreso humano). Todos estos fenómenos nos posibilitan comprender la emergencia de la estética moderna. Son condiciones de posibilidades que constituyen lo estético como un territorio, como un ordenamiento social.

También nos encontramos, con Anna Calvera, que “primero en el Romanticismo y después en muchos otros movimientos, los fenómenos artísticos en particular, y lo bello en general, fueron ocupando el lugar reservado a la propiamente humano, y así lo estético dejó de ocuparse solamente de lo sensible para tratar también lo sentimental y lo emocional….el interés de la reflexión fue situándose cada vez más en el arte considerado como el lugar de lo bello, mientras que lo bello iba desdibujándose sustituido por lo sublime y otras categorías estéticas (pintoresco, incluso cómico, según Bozal).

Recordamos de la clase anterior como la categoría central moderna del gusto, que vino a enunciar la belleza como cualidad subjetiva, trajo consigo una discriminación entre quienes pueden formar su gusto y quienes no pueden formarlo. Se establecen así distinciones sociales con cargas axiológicas fuertes (moralistas). Quienes “tienen gusto” no sólo poseen capacidad para contemplar el arte, sino que esa capacidad para el arte establece un sistema de control desde dentro del propio discurso estético.

Lo estético, en el S XVIII, se relaciona con la posibilidad de dominar lo interno, el dominio del sujeto por el sujeto mismo. Es el proyecto emancipador de la modernidad, en donde ell sujeto puede ser mejor, logrando una facultad, una moral. Es través de lo estético, de lo bello, que se puede llegar a ser bueno. A través de la sensación se puede llegar a la armonía de las cosas y armonizarse con ellas.

Aparece el concepto de policía desde el lugar de la moral: tenés que vestirte mejor, tenés que portarte mejor.

El papel emancipador de la modernidad está relacionado con el gusto, con la elección de ciertos objetos de uso. También la experiencia a través de lo estético tiene su capacidad educativa. Se produce algo cuando se produce el sujeto estético sensible a las obras de arte. Hay algo en el sujeto que abre al aspecto educativo de lo sensible.

Siguiendo con los enunciados que aparecen en torno a la estético en el S XVIII, trajimos al poeta alemán Schiller, que en sus “Cartas sobre la educación estética del hombre”, confiere a la estética un lugar muy importante para el progreso de la humanidad, y considera lo estético como el fundamento de toda actividad humana y del bien moral. Vemos, así, que lo estético se constituye en el lugar donde puede anidar lo humano y lo moral (feo-bello, bueno-malo, etc).

Cuando ingresamos a Kant, vemos que la experiencia estética está en relación con la contemplación de lo bello. Marca una diferencia entre la contemplación y una apreciación sensorial (desde los sentidos) del objeto estético. Hay universalización del juicio estético. Es una estética que produce desde lo idealista. La experiencia estética está referida a la contemplación de la obra de arte, de lo bello. Lo que veo es la apariencia de una idea. Eso es platónico, me conecto con el mundo de las ideas. La obra se engancha a lo ideal. A través de la forma contemplamos la belleza -que nos refiere a un ideal (topos uranós)- el sujeto (el público) puede liberarse, emanciparse. Kant nos trae la dicotomía entre lo utilitario y lo bello (lo contemplativo y lo banal).

Calvera plantea que los caminos se van cerrando hacia una reflexión estética vinculada con la filosofía del arte. Y así las artes menores y útiles que antes habían interesado ahora quedaron al margen, en el lugar de lo prosaico, de lo banal.

A partir de ese contexto, “cuando la necesidad del diseño se planteó en términos estéticos a mediados del S. XIX en Inglaterra, la misión que le cayó en suerte como profesión venía cargada con muchas obligaciones morales importantes, entre las cuales, una de las más importantes era precisamente velar por la mejora estética de las cosas cotidianas fabricadas industrialmente, así como también el cuidado de la belleza del paisaje”.

Ese planteo lo podemos ubicar en la segunda hipótesis de origen del diseño, propuesto por Calvera, donde el diseño se basa en una propuesta estética y en las soluciones formales de los bienes producidos industrialmente, que plnateó Morris. El diseño se centra en la propuesta estética de los objetos producidos (muebles, construcciones arquitectónicas, impresión de libros, jardines, etc.), fijándose en las diferencias cualitativas (en lo axiológico) de los productos que se usan en lo cotidiano. Morris propone que el pueblo debe acceder a esos objetos, pero el obrero no tenía el tiempo para producir ese tipo de objetos ni el dinero para comprarlo.

En la tercera hipótesis de origen del diseño de Calvera el diseño se vuelve disciplinar y se institucionaliza ya no sólo en revistas, museos o sociedades, sino que encuentra un nuevo ordenamiento que es el de la enseñanza. Se configuran centros y escuelas de enseñanza del diseño (Bauhaus, Hochschule für Gestaltung Ulm) y todo un mundo académico en relación a la práctica del diseño. También encontramos estéticas y axiologías (valores) en los planteamientos que acompañaron estas fundaciones institucionales, dentro de las que destacamos precisamente al funcionalismo.

Dentro de los funcionalismos tenemos a Muthesius (fundador de la Deutscher Werkbund, que cuando fue a Inglaterra investigó la Escuela de Artes y Oficios y la Escuela de Glasgow de Mackintosh, etc.) con su discurso de la perfecta y pura utilidad. Planteaba que se tenía que aportar un sentido artesanal al diseño industrial.

Tenemos también a Sullivan que decía que lo funcional es bello y la forma sigue a la función.

Es en esta tercera proveniencia hipotética del diseño encontramos por un lado, el discurso del diseño profesionalizado de comienzos del siglo XX (Walter Gropius y previamente Adolf Loos, etc.) que pugna por un funcionalismo puro (libre de todo ornamentación u aspecto no funcional de los objetos del diseño) y, por otro lado, ese mismo discurso (en secreto acuerdo con discursos estéticos vanguardistas) piensa al arte como completamente autónomo, o no útil.

Para Calvera al funcionalismo podría vérselo como una concepción estética donde lo que funciona mejor es lo más bello que intentó superar la oposición antagónica entre belleza y utilidad planteada por Kant. Algo similar pasó con Walter Gropius y su principio metodológico “menos es más”, que responde a una preferencia estética de calidad de los objetos y de alcance social.

De ahí que nos preguntáramos sobre el lugar de lo humano en el diseño cuando su discurso más preponderante (el funcionalismo) saca lo estético y coloca lo útil y funcional como valores preponderantes. Hay una contraposición entre lo no funcional de lo estético y del arte y lo funcional del diseño, como sin no hubieran sido atravesados por claves discursivas comunes cuyas matrices epistémicas en el fondo confluyen.

Fuimos a la Escuela de Frankfurt (Adorno y Horkheimer) y su crítica a la razón instrumental. La misma denuncia al diseño como apariencia seductora de la mercancía, estética manipuladora al servicio de los intereses del capitalismo y su preservación. Crítica a la sociedad de consumo y la banalización de la cultura. Plantean que es una actividad cómplice del sistema. Es engañosa y no auténtica (tecnológica). Podemos ver ecos de Ruskin y su vindicación por la artesanía artística. Hay única práctica productiva auténtica y capaz de obtener algo bello por ser la prueba patente de la acción humana llevada a cabo felizmente.

En el 64 aparece el manifiesto “lo primero es lo primero”, publicado por Ken Garland en The Guardian. El mismo fue firmado por más de 400 diseñadores gráficos y artistas. En una reacción contra la opulencia de la Gran Bretaña de los 60 se busca radicalizar el diseño que se había vuelto acrítico. Apoyándose en la teoría crítica, la Escuela de Francfort y la contracultura de la época, se atacaba la cultura consumista que solo se preocupaba por vender cosas, reivindicando lo humanístico del diseño gráfico.

En el 67, Guy Debord escribe “La sociedad del espectáculo” de 1967. En ese texto plantea que la mercancía tiene un dominio total sobre la economía. Dice que la dominación de la mercancía se produjo por un proceso social que fue percibido por los hombres como un desarrollo natural de las variables económicas. Y así “el consumidor real se convierte en consumidor de ilusiones. La mercancía es esta ilusión efectivamente real, y el espectáculo es su manifestación general” En este contexto la imagen y el espectáculo se entienden como desarrollo posterior de la forma mercancía.

En el discurso posmoderno el diseño, como fenómeno, se convierte en cultura banal de la imagen para las grandes masas. Así se convierte en su único y omnipresente vehículo estético. Hay un pasaje de la estética de la mercancía a la cotidianeidad estetizada y el gusto de las masas. En esa posmodernidad, tratando de despegarse de la lógica capitalística, aparece el Ecodiseño, el Design For All, el Activismo Gráfico, etc.

El discurso que nos trae Anna Calvera del diseño es el que le asigna el papel de contribuir, desde lo activo, a la mejora de la estética del mundo contemporáneo. El diseño tienen el papel de hacer del mundo un lugar más habitable, con un paisaje que satisfaga. Esto nos lleva a los legados estéticos del S XVIII y a su discurso axiológico.

Pdf clase

Clase 2 estetización parte 2 2019

Textos clase 

Anna Calvera, De lo bello de las cosas

Arqueología-de-lo-moderno-F.-Menna-2

Sobre posmodernidad:

https://hottois del renacimiento a la posmodernidad

Textos a leer:

Marc-Jiménez_.Qué-es-la-estética LIBRO

Acerca-de-la-palabra-diseño-Vilem-Flusser-f

 

Publicado por | 2 de abril de 2019 - 23:13 | Actualizado: 7 de abril de 2019 - 19:37 | PDF

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