Clase 8: Estetización de la vida cotidiana (1a parte)

Ingresamos a la temática de la estetización de la vida cotidiana a partir de un texto de Anna Calvera (texto introductorio al libro De lo bello de las cosas que se denomina Materiales para una estética del diseño) en donde coloca dicho fenómeno como uno de los caracteres que identifica lo posmoderno y como de relevancia para el diseño. Plantea que “la difusión de lo estético y de los comportamientos estéticos en todos los planos de la cotidianeidad, fuera del mundo del arte, colocan al diseño en el primer lugar del debate junto a la moda y a la comunicación mediática”.

Nos preguntamos así, como lo estético que era un valor fundamental del arte, desde la modernidad, fue a parar a lo cotidiano. Que condiciones hicieron posible que apareciera un entorno en donde se pudiera encontrar lo estético de otras maneras. Por otro lado nos interesa reflexionar acerca de que tipo de estética es la que encontramos en el diseño. Nos situamos en una problemática, en ciertas encrucijadas.

Para empezar a visualizar las tramas e hilos discursivos de esas encrucijadas en relación a la estetización trajimos algunos autores. Por ejemplo a Filiberto Menna que en su libro Arqueología de lo moderno habla de una esteticidad difusa, y que está vinculado con como lo estético logra romper con la barrera de la autonomía del arte y se vuelca a lo cotidiano. Sugerimos a los estudiantes empezar a pensar que sería lo estético en el diseño de comunicación visual. Menna habla de cierta proveniencia de lo estético, en relación a la estetización de la vida cotidiana, en el S XVIII.

Para poder ver que podría ser eso de lo estético, vamos a ir, a partir de una indagación genealógica, a la noción de estética, y a los valores que aparecen vinculadas a dicha noción, en el complejo campo del S. XVIII. A partir de algunas teorías del gusto, teorías de la filosofía, modelos de pensamiento, la idea es poder llegar a identificar que lo estético no es un discurso cerrado sino que está impregnado por juicios morales, impregnado por toda una carga axiológica (de valores). Lo genealógico nos llevo a esa modernidad que tuvo que ver con el humanismo, el progreso, la técnica, la lógica racional, la matematización del mundo, nociones que Heidegger trabajó en su texto la época de la imagen del mundo, y que vimos en clases anteriores.

Podríamos decir desde una primera aproximación que es en ese momento que sucede algo que produce otro mundo de valores y que se relaciona con la estética como clave de la modernidad (ancianos y modernos). La práctica artística aparece como diferente y con una función singular y específica en su campo de producción. Se desplaza de los campos de la religión –de la espiritualidad- y aparece como lugar propio. Un lugar propio donde se producen ciertas cosas que son un valor para la sociedad. Se hace un hueco en el sistema de conocimiento de la episteme moderna para alojar este ámbito. Se produce un sistema paralelo al científico. Este sistema de las artes que integra la belleza de la cosas y razón de ser del arte, nos muestra como lo estético empieza a desprenderse de la metafísica -de ese preguntarse por el ser- para empezar a producir un territorio (autónomo) propio de especulación. Se toma entonces como coordenada la belleza -como eso que ordena el territorio nuevo- y la razón de ser del arte como justificación.

El potencial de lo estético -en relación a la estética de la modernidad y su proyecto emancipador- es poder liberar al sujeto, liberarlo como individuo. Entonces aparece toda una variedad de estudios sobre el gusto -cultivando el gusto se podía tener un mejor mundo- y la posibilidad de promover la capacidad de la experiencia estética para el desarrollo de las facultades humanas. La imaginación como facultad humana es otro intermediario para promover lo mejor en el sujeto. Mostrar lo lindo era una forma de humanizar, reproducir lo mejor de cada uno en esos lugares que aparecen en las ciudades. Por eso los jardines parisinos tenían el objetivo de promover un entorno mejor para los individuos. Y todo un discurso sanitario que en sí promovía otra forma de relacionamiento entre ciudadanos. Trajimos como ejemplo la pintura de Hogarth, para mostrar como a través de la imagen, de ciertas composiciones, se producía en el que miraba ciertas sensaciones, que a su vez transmitían mensajes morales. Se decía que era lo que se tenía que hacer para poder ser feliz, para ser un buen humano.

Fuimos a la estética idealista, a la estética empirista y a la estética disciplinar de Baumgarten para mostrar como circulaban ciertos valores, anteriormente planteados, de lo estético en lo social. La estética idealista cree en un estado de paz sublime e inalterable y que aspira a universalidad de lo bello y del gusto. Plantea que la experiencia estética está referida a una contemplación de la obra del arte, que produce puro goce estético. Por su parte el empirismo habla de la calidad estética de los objetos de uso (vestimenta, mobiliario, arquitectura, etc) que mejoran las condiciones de vida, del progreso humano, del bienestar, del refinamiento y cultivo de los placeres, de la mejora del entorno (jardines), del goce de lo bello que hace más humano al humano, de la civilización. Y con Baumgarten traemos la estética como campo de conocimiento autónomo, inscripto dentro de la filosofía, que se ocupa de lo sensible, y que hace explícita la disociación entre lo sensible y lo cognitivo.

El que estuvimos recorriendo es el momento de los “orígenes” de la estética moderna (Valeriano Bozal), de la autonomía del arte, de los salones, del público, de la historia del arte, de la critica de arte como disciplina. El arte que estaba ligado a un régimen espiritual- religioso se desliga y produce otro sistema con nuevos componentes. Aparecen varios discursos en ese siglo XVIII, donde se puede ver como lo estético se embarca en lo moral con un discurso político, haciendo una gran ruptura con el discurso metafísico. Así la experiencia estética está referida a la contemplación de la obra de arte –en los salones- para que todos puedan ver lo bello y ser mejores individuos. Uno podría escarbar en la actualidad y encontrarse con cosas de nuestro repertorio cultural, que dan cuenta de ciertos cambios en los modos de sentir, de pensar y de hacer (de las formaciones subjetivas), pero también de ciertos tradiciones que se mantienen en cuanto a que valores asociamos al arte, y al diseño. Es así que los discursos que aparecen el siglo XVIII nos parecen interesantes para pensar que discursos tiene diseño y a que valores están asociados. ¿No habría algo de esa modernidad de ese siglo XVIII en nuestra actualidad? Algunos estudiantes asienten en relación a esa pregunta.

Tenemos entonces que con el fenómeno de la estetización se da un giro importante con respecto a la concepción de estética propia de la modernidad, en donde se consolidó las nociones de arte, artista y obra de arte, que venían del Renacimiento, y en donde se marcó una diferencia entre las artes mayores y las artes menores.

Otra forma diferente de ver el arte, y que pensamos también fue otra posible procedencia de esta estetización, es la del Romanticismo, Tiene que ver con ciertas situaciones de vida. La imagen no es composición con las reglas miméticas del neoclasicismo. Se va a lo emocional, a lo que está adentro. Filiberto Menna dice que en el Romanticismo el arte es la vida y la vida es el arte, todos son artistas y pueden inaugurar una mirada estética de lo que sucede a su alrededor.

Siguiendo con Menna podemos ver como en la modernidad el espacio estético deviene en el lugar privilegiado por el movimiento del individuo hacia su plena realización. Por otro lado trae en relación a las vanguardias, que uno podría pensar que las mismas pondrían fin a la racionalidad moderna y su proyecto, pero sin embargo lo que terminaron haciendo es traerla, realzándola. Y con respecto a la actualidad plantea como el sujeto ya no insiste con esa plenitud y centralidad que se busca en la modernidad, y de alguna manera en las vanguardias también, perfilándose hacia otro lugar de la experiencia artística. La obra ya no es dato final sino el proceso que devela su propio hacer. El arte entra en un ejercicio diferente con la vida cotidiana, y eso tiene que ver con la esteticidad difusa.

Menna incluye en su texto una noción de G. Vattimo en relación al concepto de lo nuevo, concepto que es incorporado por la modernidad y que es clave para el DCV, y que es el “nuevo, débilmente nuevo, comienzo”, que habla de un debilitamiento de lo discursos hegemónicos actuales, que traen rastros de la discursividad moderna. Esta mención nos posibilita un puente con otra propuesta que queremos introducir en relación a la estetización de lo cotidiano y que es la de Vattimo.

Vattimo habla de una estetización generalizada en su libro El fin de la modernidad, en el capítulo que se llama Muerte o crepúsculo del arte . El contexto en relación a como emerge ese fenómeno lo traemos de su libro La sociedad transparente en donde dice que es en la década de los 70 que hubo un quiebre con respecto al discurso moderno, apareciendo otros discursos, conocidos como posmodernos, tardo o sobremodernos, que lo ponen en tensión. Lo que sucede es que empiezan a perder fuerza y aplicación los grandes relatos y se abre una pluralidad de discursos, que toman voz, y que aluden a otras visiones de mundo. Los medios de comunicación tienen un papel importantísimo en ese fenómeno, pues los mass media son los que posibilitan la plurivocidad.

Ahí aparece como la técnica con sus efectos, y algo de eso vimos con W. Benjamin y lo que propone en su texto la obra de arte en la era de la reproductibilidad técnica en la clase anterior, es uno de los acontecimientos que posibilitan la explosión de lo estético y la “muerte del arte” como supresión de los límites de lo estético y como la salida de lo metafísico y de lo histórico-político de la obra. Y en ese marco es que Vattimo plantea que la muerte del arte no solo se produce porque no se llega a esa utópica revolución en lo existencial, sino porque además se empieza a vivir en una sociedad de cultura de masas, con los medios de difusión distribuyendo información, cultura, entretenimiento, haciendo que los productos, con su atractivo formal, difundidos por los medios adquieran en la cotidianeidad un peso infinitamente mayor que en cualquier otra época del pasado. Una estetización general de la vida. Plantea que “además de distribuir información, esos medios de comunicación de masas producen consenso, instauración e intensificación de un lenguaje común en lo social. No son medios para las masas ni están al servicio de las masas; son los medios de las masas en el sentido de que la constituyen como tal, como esfera pública del consenso, del sentir y de los gustos comunes”; y que “La función de organización del consenso es una función exquisitamente estética (….) el placer estético no se define como el deleite que el sujeto experimenta por el objeto sino como ese placer que deriva de comprobar que uno pertenece a un determinado grupo”.

Y por último traemos de lo que propone Vattimo, como se puede pensar la muerte del arte, a partir de lo que producen los medios de comunicación en relación a esa nueva experiencia con los objetos (y su estética), en dos sentidos: la no realización utópica del arte, y por tanto su apartamiento hacia algo cerrado y tautológico, y la estetización como dominio de los medios de comunicación de masas.

La clase que viene se va a incorporar una última propuesta en relación a la estétización de la cotidiana, la de Marc Jiménez, trayendo algunos ejemplos que posibilitaran integrar y articular elementos de dicha propuesta con elementos de las propuestas ya vistas, y poder pensar que sería eso de lo estético, y la producción de imagen, que se abre a partir de esa estetización del mundo, y como se inscribiría eso en el territorio del DCV, el arte y la comunicación en nuestra actualidad.

Bibliografía:

Anna-Calvera-De-lo-bello-de-las-cosas

Arqueología de lo moderno, F. Menna

bozal-valeriano-los-origenes-de-la-estetica-moderna-a

Vattimo-Gianni-El-Fin-De-La-Modernidad

Muerte o crepusculo del arte, Vattimo-Gianni-El-Fin-De-La-Modernidad

Bibliografía sugerida para complementar:

verdad-y-mentira-en-sentido-extramoral

la-industria-cultural-adorno-y-horkheimer

 

Publicado por | 2 de octubre de 2016 - 19:08 | Actualizado: 27 de julio de 2017 - 14:32 | [pdf]PDF[/pdf]

Deja una respuesta

Debes identificarte para comentar.