Clase 5 : Un abordaje narrativo de la imagen. Construccionismo social. La vida cotidiana como construcción.

En la última clase  integramos otro abordaje de la imagen a través de lo narrativo y del enfoque construccionista, que nos lleva a articular saberes, más que a una perspectiva disciplinar, en el encuentro de lo estético y del diseño. Esta perspectiva, más existencial, nos posibilita problematizar los ordenamientos de la vida cotidiana, que podemos ver en la producción de imágenes. Se trabajó en relación a cómo los ordenamientos se naturalizan, componiendo un mapa posible de lo que llamamos “la realidad”, “la verdad”.

A partir de una imagen proyectada preguntamos que es lo que ven: Las personas de atrás son indígenas. Se ve claramente dos situaciones: una de pobreza y otra de riqueza. Hay un status. El centro es una pareja. El hombre blanco es lo que más se destaca en la imagen. Se preguntó si alguien vio algo diferente. Un estudiante dice que el color del mantel es igual al color de la ropa de los indígenas. Hay dos climas diferentes: lo primaveral y lo invernal. La pareja está posando. Esa imagen está photoshopeada. La iluminación de adelante es distinta a la de atrás. Hay dos maneras de relacionarse con el entorno. Los indígenas se protegen con la tela roja. Hay una invasión del hombre blanco.

Esa imagen nos hace ver como es que vemos. Se construye una escena con un fondo (paisaje) y una figura en el centro (turista). Traemos ciertas narrativas en donde hablamos de fondo y figura, de la correlación del color del tapete con el vestuario de los que están atrás. Una mirada occidental. Signos occidentales en el centro y después otros ordenamientos, signos, modos de vida, que están al margen. Cuando hablamos de indígenas o turistas estamos atribuyendo significaciones, que vamos  naturalizando. En la imagen aparecen diferencias sociales, diferencias culturales entre ese hombre blanco, heterosexual y poderoso, y ese otro que está atrás como parte del paisaje. Hay algo de lo cultural que hace que que aparezca el centro y el margen.

Una estudiante dice que la imagen está compuesta según el modelo de los 2/3. No es un recorte natural. Emergen ciertos enunciados de lo técnico, vinculados a lo autosuficiente, a una mirada tecnológica. La imagen se construye desde ciertos marcos nocionales vinculado a lo histórico, a lo social, a lo político,a  lo instrumental, a lo tecnológico. Marcos que dan cuenta de cómo nos construimos sujetos de la imagen, sujetos sujetados a la imagen.

Yendo al construccionismo, el mismo está relacionado con ciertas perspectivas como son las de género, las post-colonialistas, las post-sociales, etc., con una posición crítica frente a lo obvio, a lo correcto, a lo natural, a lo evidente, a aquello que se constituye como verdad. Puede dar cuenta de nuestro núcleo rígido de creencias e ideologías. A partir de él se puede pensar la diversidad, el encuentro con signos diferentes. El enfoque construccionista nos posibilita identificar narrativas que se producen en la imagen y desnaturalizar los conceptos, las miradas que tenemos incorporadas en relación a lo que se nos aparece con la imagen. Los aspectos etnocéntricos, occidentalistas, que identificamos en la imagen proyectada, por ejemplo.

Las creencias nos dan la certeza de habitar la cotidianeidad. Podemos así naturalizar nuestras formas de ser, de pensar y sentir. Pero también podemos interrogar las cosas por su naturalidad, por si son así. Podemos hacer una crítica a lo dado como natural. Así desde ese marco construccionista lo que observamos se vuelve objeto de sospecha. Sospechamos de nuestras creencias e ideologías.

Marshall Mc Luhan en su libro “Galacia Gutenberg” habla sobre la experiencias de John Wilson en África cuando intenta enseñarles a leer a nativos africanos. Una de la anécdotas es sobre un inspector de sanidad que hace una película en tiempo lento para marcarles sobre lo que es preciso hacer para mantener la higiene de su hogar y de su aldea. Cuando la proyectan lo que captan los indígenas es un gallo que se cuela en la escena. En esa narración lo que vemos es un intento de disciplinamiento de esos cuerpos en relación a ciertas prácticas higienistas. Ellos no comulgaban con esos valores, con esas rutinas. En relación a ese ejemplo vale preguntarse ¿qué produce aquello que creemos u observamos? No es lo mismo definirse en una cultura que en otra, definirse hoy que en otros momentos. Son contextos diferentes. Estamos en un contexto diferente. No hay naturaleza determinada de nuestras prácticas sociales. Son objetivaciones que se han construido y que se introyectan en todos.

Pasamos luego a profundizar en las caracterizaciones que se manejaron sobre la propuesta del construccionismo social:

  • Es antiesencialista: Nos salimos de la categoría Hombre, con su caracterizaciones rígidas. Somos en relación a un tiempo, a tramas, a modos de habitar. Todo puede transformarse, cambiar. Se abre a las micro-afectaciones, a las micro-políticas, a las turbulencias. No habría nada natural. Todo es en relación a la construcción, en relación a ciertas prácticas. Es posible así encontramos con otros modos de ser, con otras interpretaciones, con otras subjetivaciones, con otros devenires, con otras afectividades.
  • Es relativista/antirrealista: Cuando hablamos de la realidad hablamos de un conjunto de versiones, construida colectivamente en el seno de distintas sociedades a lo largo de la historia, que nos abre al encuentro con signos diferentes. Una estudiante planteó que esa noción está vinculada con las nociones de episteme de Foucault y con la propuesta de Nietzsche de que “no hay hechos sino interpretaciones”. La realidad es en relación con el conocimiento que vamos produciendo sobre ella, con construcciones políticas diferentes vinculadas a la realidad del lenguaje y sus usos. (se puso el ejemplo del informativo). Circulan diferentes historias en torno a ciertos personajes, a ciertas cosas. La realidad es plurívoca. Los sentidos se juegan diferentemente en cada uno. En la imagen jugamos nuestros sentidos sobre la realidad. Así podemos desentrañar en la misma nuestros conocimientos e ideologías. Todo lo que le atribuimos a la realidad tiene que ver con los marcos desde donde vemos, con las formas de narrarla, con el arsenal del lenguaje que traemos para decir la cosas.
  • Cuestionamiento de las verdades aceptadas: No habría una versión única autorizada de lo que es la realidad. Una verdad con mayúscula. Por otro lado se cuestiona la observación objetiva e imparcial de la realidad. Se propone salir de la verdad objetiva y de cierto tipo de narración que apela a una Verdad con mayúsculas. Relativizar las verdades y salir de esa propuesta de un observador objetivo. Por ejemplo la propuesta etnográfica. Las ciencias se están ablandando.
  • El lenguaje condición de posibilidad: Se han construido categorías artificiales según acuerdos, que se pueden inactualizar, que se pueden volver inservibles. El diccionario por ejemplo es una fuente que tiene una propuesta política de la palabra. En la comunidad, en el devenir de las prácticas sociales los sentidos asignados en esos lugares estallan. Hay una comunidad hablante viva, dinámica, fluida. La palabra no es neutral, se caldea, adquiere muchos sentidos. Los enunciados se juegan en las arenas sociales. La palabra deviene en otra cosa según la entonación. Es abierta en las interacciones, encuentros y diálogos. Con la palabra se construye realidad. Cuando dicen nació un varón le están atribuyendo a ese ser que nace la masculinidad. Las formas de nombrar, de decir las cosas hace que habitemos de ciertos modos el mundo, construyen ciertas subjetividades, producen ciertas afectaciones, produce ciertos escenarios. Y en eso se juega la imagen. La imagen no es silenciosa, es lenguaje que nos muestra esos mundos que producimos y que nos produce, es lenguaje que construye realidades, es lenguaje que sostiene ciertos repertorios discursivos. La imagen contiene narraciones que centralizan algunas cosas y dejan afuera otras cosas. La imagen naturaliza ciertas prácticas discursivas y eso conforma lo real. Es importante entonces saber desde donde se dice, desde que lugar se están asumiendo las cosas.

La vida cotidiana como construcción. Performance y performatividad. La imagen como tejido discursivo. 

Vamos a pensar esas cuestiones de la imagen y del lenguaje en lo cotidiano. Cotidiano viene de quotidien, que significa repetición sistemática de una acción. Hay determinado orden que es previsible. Hay determinado tiempo que rige por agenda, que se instituye. Pero también aparece la fuga. Aparecen devenires-otros de los relatos, de las narrativas, y de los sujetos de las narrativas.

Para pensar las escenas de lo cotidiano que componen nuestros modos de ver, de sentir, de habitar y construir el mundo se produjo un acercamiento al concepto de performance y de performatividad. Para pensar la noción de performance partimos del sentido que aparece en el arte cuando pone en juego la corporalidad. Se produce algo desde la corporalidad que produce significaciones. Esa noción se extiende cuando es tomada por las ciencias humanas apareciendo así como esos discursos, como esos textos que se despliegan en las imágenes que producimos. Y cuando hablamos de performatividad hablamos de la repetición de un ordenamiento (en la escena cotidiana), de ordenamientos que componen las materialidades de nuestros cuerpos y que por tanto se transforman en “nuestras verdades”. Nos encontramos produciendo realidades a través de ciertas significaciones que traemos con la imagen.

Para poder comprender de que van esas nociones volvimos a la primera imagen de la clase. Vemos que hay dos performances: una occidental y una “otra”. Vemos como se ubican los cuerpos, que colores se utilizan, que lenguajes aparecen. Eso nos sitúa en ciertos modos de vida. Cuando me encuentro con otra cultura, me encuentro con otro mundo. Son lenguas diferentes a la propia. Son discursos que ordenan el mundo. La imagen es tejido discursivo: se tejen los modos de vivir, los modos de ver, los juegos de verdad. En ese sentido la imagen desarma nuestro núcleo rígido de creencias e ideologías. Lo discursivo de la imagen nos complica, nos hace mover nuestro núcleo rígido.

La imagen como experiencia narrativa.

La narrativa puede entenderse como un texto – escrito o hablado- que involucra una trama donde diferentes acontecimientos y actores son interconectados (Clegg y Bailey, 2008). Traemos formas de producir narrativas como son los cuentos rusos, los cuentos de ficción, los cuentos de hadas. Hay una programación, una forma de producir significaciones. En relación con la imagen aparecen entonces esas tramas que dan cuenta de dramas, donde estamos involucrados.

Mostramos algunas imágenes. Preguntamos si reconocen alguna de ellas. Alguna conocen, otras no. Insistimos en que la imagen no es silenciosa, narra y en el propio acto de narrar construye realidad. La producción de imágenes no es ingenua. La imagen tiene el poder de narrar y por tanto de abrir a la repetición así como también, y al mismo tiempo, a la posibilidad de movimiento y de desviación de los ordenamientos naturalizados. Recorta y produce verdad. No hay una forma de contar la historia. Desde una historia se cuenta un cuento. Yo me implico con la imagen, me juego ahí. ¿Qué cuerpos e identidades habitan las imágenes? ¿Y cuales son exiliados de ellas? Desde las narrativas produzco cuerpos que importan y cuerpos exiliados (abyectos). Dramas que se juegan en las tramas.

El abordaje narrativo de la imagen nos ayuda a pensar en relación a la implicación del diseñador, al marco desde dónde se está mirando, desde dónde se ésta produciendo mundo. Reconocerse cómo herramienta de producción es abrir la posibilidad de dar cuenta de uno mismo, de reconocerse como sujetos de discurso, sujetos narrados y narradores de ciertas discursividades. Desde esa perspectiva la imagen se construye cómo textualidad, siendo portadora de un orden de discurso que conlleva la posibilidad de reproducir ciertos ordenamientos así cómo también de alterarlos, de desordenarlos para producir otros.

Preguntamos a los estudiantes que pueden decir de lo desarrollado. Proyectamos dos publicidades de dolce & gabbana, para que lo puedan articular más fácilmente. Una estudiante hace un planteo en modalidad de preguntas: cómo entender lo establecido?, eso que aparece en las fotos tiene que ver con lo que se establece como maneras de ser hombre y de ser mujer? Se abren otras preguntas del docente: que núcleos de creencias se están jugando en nosotros? Qué significaciones atribuimos a eso que vemos, a eso que encontramos? Las significaciones que aparecen tienen que ver con nuestras creencias.

Para cerrar la clase trajimos algunas publicidades de los 50 para seguir rodeando las nociones trabajadas. Se invita a los estudiantes a dialogar en relación a lo que pueden estar diciendo esa serie de publicidades. Aparece lo terrible de la imagen (el machismo y el racismo). Aparecen anécdotas con la imagen que nos lleva a las tramas o dramas que se juegan en nuestra contemporaneidad.

La nociones trabajadas nos posibilitaron empezar a hacer visibilidad de los ordenamientos que se producen en la construcción de imágenes: ordenamientos que conforman lo “normal”, lo “naturalizado” y ordenamientos que quedan por fuera o que exceden lo puro-visual. Por otro lado nos posibilitaron ir a ese régimen de creencias e ideologías que tienen las imágenes en relación a tramas y dramas.

Como se puede no ser construccionista hoy en día de T. Ibañez

 

Publicado por | 9 de septiembre de 2016 - 13:43 | Actualizado: 27 de julio de 2017 - 14:34 | [pdf]PDF[/pdf]

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