Clase 4: Sentido, signo y símbolo

En la clase del 29 de agosto se trabajaron los conceptos de Sentido, Signo y Símbolo. Son nociones para comprender la relación de cultura, imagen y sentido. Nociones que vamos a abordar desde una perspectiva hermenéutica, donde se aloja cierta estética. Una estética que se corre de lo formal-visual, de lo compositivo de la imagen, para alojarse en el encuentro del observador con la imagen, desde cierto horizonte de mirada. Desde esa perspectiva no hay tabique entre sujeto y objeto. Se da otra relación con la cosa. Y en esa relación se juegan los repertorios históricos interpretativos, generándose otras poéticas. Otra forma de racionalidad que se corre de la instrumental y que da cuenta de otras estéticas.

A partir de una imagen proyectada se da un intercambio de comentarios con los estudiantes (ver primera imagen del ppt de la cuarta clase): representación de la última cena, relaciones de cantidad de personas en la parte de arriba de la escena no condice con la cantidad de piernas que aparece en la parte de debajo de la escena. No se puede entender claramente la imagen. Desde un repertorio propio, desde cierta iconología, desde ciertos valores podemos hacer analogías con la última cena. Ahí actualizamos la imagen, y en esa actualización quedamos entrampados con la imagen. Nos enganchamos en una serie de interpretaciones a partir de la imagen (trampa). Buscamos la correspondencia lógica en la imagen. Aparece el enigma de una paloma. La imagen nos disloca, nos lleva a lo ominoso, a lo siniestro. El encuentro con la imagen deconstruye nuestros modos de ver y comprender. Se nos desarma la categoría, la identidad. Se nos desarma la imagen como testigo de algo, de la verdad.

Un estudiante dice: esa espalda puede ser no la de un hombre. Ponemos en crisis la imagen, la problematizamos. La androginia perturba. Esa espalda a quien pertenece? Puede ser María Magdalena comenta una estudiante. Se agrega otra información – en este caso apócrifa – que evidencia como el dogma cristiano saca a María Magdalena de la vida de Jesús.

Otra estudiante dice que esa fisonomía habla de que puede ser la de un hombre. Se invierte la figura de la última cena tradicionalmente concebida. Ahora son mujeres. En las lecturas que se disparan visualizamos como se juegan nuestros horizontes de significación, de comprensión. Hay una comprensión, una mirada que se construye a partir del encuentro con la imagen, que es singular para cada uno. Así lo hermenéutico nos ubica de cierto modo con la imagen de modo que hay una comprensión de sí mismo. No es introspección. Es involucramiento y apertura de significación con la cosa.

Seguidamente pasamos a uno de los afiches de la campaña “Nueva Policía”  del Ministerio del Interior. Los estudiantes plantean: sin el mensaje no se puede asociar la imagen con dicha campaña. Ese encuentro entre un niño y un hombre puede ser el de un niño con su padre. Hay una relación de autoridad. Parece ser el modelo de otro país. Se utiliza el blanco y negro. Hay una composición marcada en relación a las miradas. Cierto orden que llama la atención.

Es una proximidad extraña. Una situación un tanto escabrosa. Parecería ser una policía más permisiva, más evolucionada. Las diversas lecturas nos muestran diferentes capas significativas a que las que abre una imagen. Nos aparece lo visual y lo invisible. La imagen nos lleva a ciertos involucramientos, afectaciones, a los marcos normativos, a recuerdos, al sentido común, a una cascada de sentidos, a los efectos performativos del lenguaje en los cuerpos (en clave de lo perlocutivo), etc.

Luego de esa ubicación en una perspectiva hermenéutica para poder abordar la cuestión de la imagen en vínculo con la cultura y el sentido pasamos a considerar dos observaciones en relación al sentido de las imágenes.

Primera observación: El signo harpocrático y sus devenires estéticos.

Partimos de que la imagen emerge de tramas sociales, históricas, no lineales, ni causalistas. Vamos a tener en cuenta las resignificaciones, los accidentes, las discontinuidades. Somos receptores y productores de imágenes. Se puede hablar de una estética de la producción.

Fuimos a una foto de una enfermera (modelo para una fotógrafo) que pide silencio. Nos habla del silencio que se solicita en los hospitales. Ese signo (harpocrático) nos remite a prácticas ancestrales. Por ejemplo podemos ir al dios egipcio Harpócrates, el todo oídos y ojos, pero con su boca cerrada para no divulgar las verdades encontradas. Lo encontramos también en algunas estatuillas egipcias. Luego se lo incorporó en la edad media, en el fresco San Marco mártir, por ejemplo, realizado por Fra Angélico en el Convento de San Marcos de Florencia, que habla de un pedido de silencio para cuando se entra a la casa de dios. En la escuela pitagórica los aprendices -akustikoi- no podían hablar dentro de la escuela por cinco años. Un silencio propio de la actitud contemplativa de un iniciado con disposición a la escucha más que al habla. Esta disciplina fue implementada para que los internos se conocieran a sí mismo, para que contemplaran. Las diversas situaciones nos habla de un cambio de sentido en relación al signo, en relación con la imagen. Reverberaciones de significaciones que producen otras afectaciones. El gesto harpocrático de Madonna es maquillaje. Los labios en lugar de estar entrecerrados, están entreabiertos, sugiriendo otros elementos no visuales en la imagen y en esta medida desplazando los sentidos sacros y asépticos de su usos tradicionales. Es interesante ver como el signo harpocrático con sus diferentes elementos adquieren otras significaciones.

Segunda observación: La imagen y su profusión estética en lo urbano.

La segunda observación fue pensada a través de una serie de imágenes del Mont Saint Michel (Francia). Tierras sagradas celtas. Lugar históricamente construido y habitado: desde templos druidas a las abadías del S XVII, a las catedrales. Capas arquitectónicas de diferentes siglos. Espacios sagrados cristianos. Vemos rejas de metal, chapas troqueladas que marcan distintivamente al edificio. Esas capas se mezclan con otras: con un cartel de tarjeta de débito, con el cartel del hotel Terrasses Poulard y otros. Una indicación comercial insertada icónicamente sobre un soporte integrado a la antigua fachada del edificio. La posibilidad de compra con tarjeta viene anunciada a través de la utilización de un recurso que da la propia fachada original del edificio. Por otro lado tenemos una imagen con paneles explicativos, mapas, rutas hacia los espacios sagrados, imágenes pintorescas que generan un ambiente propicio para la colocación del turista. Múltiples registros textuales que marcan circulaciones, acciones. Multiplicación estética. Marcas visuales que generan símbolos en el que recorre. Hay cosas del universo de lo visible y cosas del universo de lo epifánico (de lo que no se ve) en la dimensión simbólica (histórica-cultural)

De las observaciones previas

Tanto en los usos del signo harpocrático, en la discontinuidad histórica de su sentido, como en la información “cultural” y comercial dispuesta en los muros del Mont, podemos pensar la potencia simbólica de los signos-imagen en el contexto histórico de su circulación, producción y recepción. La imagen es en contexto. Puedo generar poéticas, narrativas, mundos, subjetividades.

Nociones básicas

En una segunda parte de la clase se explicitaron y problematizaron nociones básicas que ya se empezamos a abordar en la primera parte: la imagen, el signo, el símbolo, regímenes de imágenes.

Desde Rudolph Arnheim, que viene de la psicología gestáltica, traemos la tríada presentación – representación – lo trascendente, para pensar la noción de imagen. Tenemos la cosa en presencia (el cráneo), la representación de la cosa (el bodegón como mediación con la cosa) y algo que trasciende (sentidos que van más allá de eso y que tiene que ver con lo inefable). Así la imagen la pensamos como la mediación entre la cosa (vida cotidiana) y aquello que excede la representación de lo cotidiano, y nos lleva a otras significaciones.

Siguiendo con Arheim y teniendo en cuenta lo anterior podemos decir que el reconocimiento de una imagen implica encontrar correspondencia entre la imagen y la cosa, identificar atributos visuales (los signos) y relacionar con la práctica social que refiere. La imagen no es natural, hay un artificio en su producción. La imagen implica lecturas. Trato de desambiguar el sentido. Trato de saber a que corresponde lo que veo. Sabemos que no es la cosa, pero nos ayuda a dar cuenta de los signos que están ahí. Hay un juego de valores que hace que la imagen haga sentido en mí. Tiene que ver con una práctica social, que se vincula a codificaciones y repertorios, que aunque no conozcamos son parte de nuestra esfera de prácticas y signos. Entonces reconocer la imagen es un proceso más complejo que implica no solo el reconocimiento de los atributos visuales sino de elementos no visuales, trascendentes, vinculados a valores éticos, políticos, estéticos, deseantes. Además las cosas que leemos y decimos de la imagen están pautadas por la lengua, la lengua materna, con una entrada particular al régimen simbólico. Como hablar sobre lo que no está con palabras. En la imagen aparece el conflicto con la palabra.

También con Arheim traemos la funciones de la imagen con respecto al objeto de referencia: representación de la cosa que está en un nivel más bajo de abstracción (enunciados de cualidades visuales), significación en cuanto a descripción de las cosas y simbolización en cuanto a que retrata lo más abstracto.

La imagen es un dominio plural. Se la puede abordar desde variados cuerpos teóricos, desde variadas propuestas epistémicas. Tenemos la propuesta de Gombrich y Baxandall que dice que lo visual es relativo al entorno cultural histórico. Así el signo es determinado por el entorno. Por su lado Heidegger plantea que vemos lo que podemos comprender. Leemos y sospechamos. El sentido es determinado por la interpretación. Gombrich plantea que la mirada no es inocente, es intencional. Hay algo que excede lo biológico y que hace a la interpretación. El abordaje que nos trae Wittgenstein relaciona el ver con los juegos de lenguaje. El sentido es más complejo: mirada, lenguaje y el juego que opera con la palabra. Nos vamos a parar desde esos abordajes más relativistas donde se juegan verdades y no una Verdad.

Desde una estética de la recepción

Para seguir rodeando la cuestión de la imagen en vínculo con las nociones de signo y símbolo trajimos el planteo de Zamora, Cassirer y Durand.

Fernando Zamora nos dice que las palabras y los silencios tienen valor sígnico. La imagen es compleja. No solo juegan las señales, también los silencios (lo que desechamos, lo que deseamos, lo que adquirimos). Por otro lado dice que la copia tiene potencial sígnico (es anterior al signo y condición de él), que el signo es una copia que amplió sus sentidos y que el símbolo es un signo que desbordó sus sentidos. Nuestra relación con la cosa está mediada por la representación, por las imágenes. Hasta lo más esquemático abre a muchos sentidos. En ese sentido Zamora es que plantea que si hay producción de mundos y sentidos es porque está el símbolo.  Eso lo articulamos con la propuesta de Cassirer cuando habla de las formas simbólicas como mediaciones. Hay una cultura que da lugar a un conocimiento indirecto y no a formas directas anteriores. La cultura espiritual (lenguaje, conocimiento científico, mito, arte, religión) es un marco de condición de interpretación, de producción de sentido. Durand a partir del planteo de Cassirer encuentra que el signo es el ente, la cosa, parte del mundo físico y que el símbolo es parte del mundo humano de la significación. Ahí me encuentro con un lugar difícil de catalogar, que es lo invisible, lo inefable (lo que es difícil de decir). Hay dos maneras, no tan tajantes, de captar el signo: La percepción o sensación que me lleva a la abstracción y la indirecta (recuerdos, imaginación) donde lo ausente se representa a través del símbolo. Entre los dos modos hay gradaciones: de la adecuación total del la cosa (presencia), lo más directo, que puedo identificar, a la inadecuación extrema (símbolo), esos aspectos más abstractos que puedo traer a través de la representación.

Desde esos marcos el signo es cualquier elemento que puedo identificar (paloma volando). Con el símbolo se tiene otra carga de significaciones, en un marco socio-cultural. El diluvio universal es un acto de enojo de Jehova con su pueblo. Noe arma su barca para salvar a distintas especies. Habiendo pasado cierta cantidad de días manda a una paloma para ver si ya había tierra firme y las paloma vuelve con una ramita de olivo en el pico. Las aguas habían empezado a bajar. La paloma adquiere el valor de paloma de la paz, símbolo de la reconstrucción de la alianza entre Dios y el hombre. La paloma de Picasso se limita a ciertas condiciones sociales y culturales. Hay una transmigración del sentido. Capas anecdóticas de historias, significaciones de otros tiempos, legados, pautas, valores morales, que es cultura, que son formas de pensar, sentir y actuar, que es institucionalidad atravesante; que Foucault llama episteme.

El signo

Para Durand el signo es un subterfugio que permite economizar los procesos mentales humanos en la medida en que en su carácter discreto pueden dar información diversa. Uso el signo para decir todo aquello que remite a un significado presente y verificable. Podemos condensar, sintetizar para hacer estallar en significaciones. Los signos pueden ser arbitrarios (menos cercanos a la percepción) o complejos. Dentro de los complejos está el emblema: un ejemplo es la escultura que nos remite a la justicia porque le coloco el signo de la balanza. La balanza como emblema, como atributo que connota la imagen (la justicia). Por otro lado tenemos la alegoría: por ejemplo en la pintura de Vasari “Alegoría de la Justicia, de la Verdad y del Vicio” aparece una mujer que sostiene una corona, aparecen palomas, personas en el piso, etc. Muchos emblemas que configuran una imagen en donde hay atribuciones, en donde aparece la alegoría. Escenificación con varios emblemas, organizados de cierta manera. Emblema y alegoría son signos complejos, operaciones culturales que hacen que signifiquen abstractamente.

 El símbolo

¿Qué pasa con el símbolo? El símbolo se vincula con algo que no puedo expresar de forma fácil. Es lo indirecto. El simbolo trae lo que no es fácil de decir, lo inefable. Así el símbolo es el signo concreto que evoca algo ausente o imposible de percibir. En esa clave tenemos a la epifanía que es el estado que se produce cuando algo de lo trascendental hace sentido para mí. Es del orden de lo que no se puede decir, ni describir, ni adecuar representativamente. No hay una forma de representar la muerte que haga sentido para todos. Lo simbólico nos lleva a una dimensión que no es tan cotidiana, a algo no conocido de la episteme (muerte, sexualidad, deseo, etc.). Nos lleva de la forma a lo poético, a la sublimación, al sentido vital.

El tríptico “El jardín de las delicias” de El Bosco nos lleva a una variedad de significados con sus criaturas extrañísimas. Lo simbólico nos engancha con la imaginación, con nuestras experiencias en el mundo. Aparece la pregunta de un estudiante por la experiencia estética. No hay una solo definición de la experiencia estética. Desde el marco epistemológico que estamos trabajando podemos decir que es una experiencia con el mundo. En clave del romanticismo podemos decir que es la experiencia con la naturaleza, con lo meteórico, con el mar, con los bosques, etc. Los orientales tienen otro acercamiento con el mundo. Hay otra manera de habitar el mundo. Es el momento en que uno “queda colgado” ante algo. Me salgo de lo cotidiano y aparece otra dimensión (lo emocional, por ejemplo). La experiencia estética es de orden individual. Preguntamos que los llevaría a una experiencia estética desde el diseño? Que objetos de la vida cotidiana podrían salir de esa distancia con el sujeto?

Cuando me encuentro con en el tríptico del Bosco lo que aparece es del orden de lo epifánico. Es algo que excede la representación. Imágenes perturbadoras, del nivel de lo siniestro en muchas casos. Cuando voy a los detalles de la imagen, ese rostro con sombrero, lo demás se me desarma y entro en otra dimensión de comprensión, de lo inefable. Hay afectaciones cuando nos aproximamos e intentamos darle sentido a lo que aparece ahí. Durand plantea que el misterio, el sentido secreto, tiene que ver con aquello que se presenta en el acontecimiento de lectura de símbolos. Hago un esfuerzo para ver que hay algo que trasciende la imagen. Son objetos-atributos que la trascienden, que producen sentido, subjetivaciones. Son pinturas del norte, que tienen perfiles más místicos, diferentes a las del mediterráneo.

El symbollon (dimensiones del símbolo)

Gadamer en cuanto al symbollon nos trae un relato de una práctica de la antigua grecia que consistía en partir una tablilla (tessera hospitalis) en dos, y una parte era para el que hospedaba y la otra para el hospedado. Si algún día el hospedado volvía a esa casa tenía que traer esa mitad de tablilla para demostrar que el había estado ahí. Las dos partes tenían que coincidir. Nos habla de la acción de juntar partes, de conseguir la unidad. Pero las partes con el tiempo se pueden desgranar y ya no se puede lograr esa unidad. Imposibilidad de unir sentidos para llegar a la totalidad de significación. No se puede completar el sentido sino sería del orden de lo obsceno (se muestra todo). El sentido es incompleto, es íntimo, es propio.

Para Ricouer; filósofo hermeneuta, la imagen nos lleva a ciertas dimensiones de lo visible ( lo cósmico que tiene que ver con lo mundano, el ordenamiento del mundo de lo cotidiano, lo onírico que se vincula a los recuerdos, los sueños, la intimidad, y lo poético que tiene que ver con lo propio, con mis significaciones, con mi estética); y una parte invisible que me lleva a algo más abstracto, a lo inefable, a esa semiosis infinita, a la plurivocidad.

Para Durand los signos al multiplicarse producen variaciones. Trajimos el ejemplo de la monalisa resignificada en un cierto marco cultural (redundancia). Hay ciertas condiciones del símbolo que tiene que ver con la inadecauación. No se consigue restaurar las pieza en todas sus dimensiones. Siempre se está en inadeacuación con la cosa. No llegamos a la significación total. Siempre estamos rodeando el signo. Nunca es objetivo, trasciende y no llega a adecuarse. Siempre estamos viendo diferentemente. La imagen transmite más o menos sentido. El símbolo no concluye en un sentido único.

Siguiendo con la cuestión de la imagen y los diferentes abordajes, Durand propone pensar desde un enfoque fenomenólogico de la imagen ciertas estructuras antropológicas del imaginario. En esa perspectiva encontramos: 1- la comprensión de la imagen implica despojarse de los prejuicios, 2-  se remarca la dimensión semántica de la imagen (la imagen se abre a sentidos, a conceptos) y el isomorfismo (hay formas que se repiten, que tiene que ver con la verticalidad, con el poder, con cierto modo de comprender el sentido, imágenes con resonancias en sintonía), 3- la noción de imaginario como el conjunto de todas las imágenes y el lugar a donde van a ordenarse todos los métodos del pensamiento humano, 4- las imágenes se presentan como encrucijadas, constelaciones simbólicas (esculturas de estatuaria fúnebre en Monetvideo y Paysandú) y 5- la importancia en la relación entre reflejos dominantes y su prolongación cultural. Los mayores traumas para el homo sapiens son el nacimiento, la caída, el sufrimiento. No se banca la oscuridad. Generamos ciertos sentidos en el encuentro con la imagen que tiene que ver con la verticalidad, con la caída, con regímenes de luz y oscuridad. Nos encontramos en ese lugar de comprensión de la imagen: el marco fenomenológico.

Regímenes de las imágenes (Durand)

Y cerrando la clase trajimos los “regímenes” de las imágenes, que tienen que ver con nuestra vida cotidiana, con nuestros repertorios imagónicos actuales. Tendríamos el régimen diurno que se caracteriza por una racionalidad ordenadora a través de las exclusiones (luz/tinieblas, ascensión/caída, bueno/malo), tiene que ver con el mundo de la visualidad, con la verticalidad (cetro, espada), con el relato épico, con lo esquizofrénico (escisión), con el héroe y su espada, y un régimen nocturno que remite más bien a una vivencia no organizada en virtud de exclusiones, realizada mayormente en estados como el de Orfeo buscando a Eurídice con un su lira, en un descenso y con el riesgo de frustrar su rescate en el reino de los muertos, del inframundo griego. Lo nocturno se caracteriza además por la madre, la intimidad, lo húmedo, lo cíclico, lo melancólico. El régimen nocturno como mundo de la conjunción, de las tristezas profundas.

En la clase hemos traido otras nociones a nuestra caja de herramientas para poder pensar esto de la producción de imagen, en vínculo con la cultura y el sentido (los entornos, los repertorios visuales, los sentidos) en el dominio de saberes en el que están involucrados y que es el de DCV.

Bibliografía consultada:

Zamora Aguila, F. Filosofía de la imagen :Lenguaje, imagen y representación /Fernando Zamora Aguila. México, D.F. : UNAM, 2007. (lo encuentran en Biblioteca Bellas Artes).filosofia-de-la-imagen-fernando-zamora

Durand, G. (1971). La imaginación simbólica. Buenos Aires: Amorrortu editores.(Está en la biblioteca de la FIC y de Ciencias Sociales). la-imaginacion-simbolica-gilbert-durand

Para pensar lo imaginario: una breve lectura de Gilbert Durand, de Mabel Franzone: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-22012005000100008

¿Qué es un signo? Charles Peirce.que-es-un-signo

¿QUE ES EL HOMBRE?, E. Cassirer,Fragmento extraido de:ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA, 1968, Ed. FONDO DE CULTURA ECONÓMICA.CASSIRER.cassirer

Publicado por | 4 de septiembre de 2016 - 23:06 | Actualizado: 27 de julio de 2017 - 14:34 | [pdf]PDF[/pdf]

Deja una respuesta

Debes identificarte para comentar.