Presentación del curso 2018

ATENCIÓN: se extiende el plazo para completar la ficha individual hasta el 27/8 a través de este enlace  bit.ly/2018fichaeyd1

El lunes 13 de agosto comenzamos un nuevo curso de Estética y Diseño I. Narrada de forma muy general, la apertura del semestre en aquella primera clase tuvo tres momentos:

  1. La presentación de la dinámica del curso y sus reglas, es decir, la descripción de los objetivos, las formas de evaluación y la metodología de trabajo del curso.
  2. La presentación sumaria de las tematizaciones o grandes ejes temáticos del curso.
  3. Y, finalmente, en última instancia un breve momento algo lúdico en el que nos propusimos pensar algunas imágenes de ciudades de Europa proyectadas en el salón bajo la consigna “si usted fuese un flâneur (1), ¿qué de aquellos órdenes visuales concentra mayormente su atención?

Sobre el primer tramo de la clase, nos remitimos a todos los detalles que se explicitan en el ppt de esa primera clase. Sobre la segunda parte, nos introdujimos en:

A- El curso en el primer semestre hace hincapié en lo epistémico de la estética en el diseño, es decir, la orientación del los contenidos del curso se dirige hacia la comprensión del proyecto en diseño y de la producción de imagen como formas de producción de conocimiento.

B- La comprensión de los sentidos de la imagen la hacemos desde una perspectiva hermenéutica, que se distingue de la semiótica, ya que la primera nos posibilita pensar a las imágenes no como un mero objeto positivo (empírico, visible orgánicamente a través de la vista), sino como proceso de intercambio de prácticas y construcciones de los sujetos en una sociedad. La imagen entendida desde esta perspectiva no es, entonces, lo que creo “ver” simplemente; por el contrario, la imagen es la circulación de representaciones, creencias, actitudes, prácticas, de lo deseante, etc., que emergen de ciertas condiciones discursivas (maneras de ordenar la realidad a través de enunciados). La imagen en ese sentido, nos interpela, nos hace decir cosas.

C- La perspectiva de comprensión de la estética, del diseño, de lo proyectual, de la imagen es interdisciplinaria, es decir, utilizamos herramientas de distintas aproximaciones cognoscitivas (filosóficas, antropológicas, sociológicas, históricas, literarias, etc.).

D- Nos ubicamos en un modo genealógico de historizar. Esto supone que nuestras grandes o pequeñas transformaciones sociales, no están organizadas en una unidad clara y distinta (2) de mundo (como una estructura temporal y espacial coherente como imagen de una teoría ordenada según primeras leyes y normas y derivados de esas leyes y normas que nos permitan entender un pasado y predecir un futuro), sino que hay varios mundos como interpretaciones que, por su parte, no están enlazados unos con otros linealmente, sino que son discontinuas. Y con esto pretendemos decir que una época podríamos entenderla como presente en su actualidad como aquellos momentos, acontecimientos, que emergen (surgen o irrumpen) en la vida social. Estamos más habituados a una historia de las ideas que estudia períodos organizándolos “uno atrás del otro y en orden causal”,enlazándolos de modo lineal, y que va a la busqueda de esencias y de finales preestablecidos. Estética y Diseño I propone una perspectiva genealógica, perspectiva que va a la búsqueda de las rupturas, las discontinuidades, los cortes, las contradicciones, las escenas de pugnas discursivas, los enfrentamientos, las tácticas y las estrategias y de las relaciones de poder-saber-verdad.

E- Desde estos abordajes eclécticos y genealógicos, intentamos desnaturalizar las nociones de estética y de diseño, poniendo en cuestión las dicotomías que fueron apareciendo en las respuestas de los estudiantes cuando preguntamos que serían esas cosas llamadas “diseño” “estética”. Apareció, como respuesta, entre otras, que el diseño nos hace pensar en nuestra actividad intelectual racionalizadora al planificar y proyectar y que, por el contrario, lo estético es aquello que queda librado a lo que llamamos “subjetivo” o puramente sensible. Pues bien, nos preguntamos, entonces, si no estaríamos presuponiendo una manera muy esquemática de entender nuestra relación estética con el diseño, porque separamos intelecto de sensibilidad tajantemente y desde perspectivas genealógicas, el diseño puede ser pensado como una forma de discurso que emerge en determinadas condiciones socio-históricas. Creer que una cosa es el diseño y otra el territorio del arte no es natural (como creemos que es la ley de gravitación universal), sino un acontecimiento histórico que nos lleva a una forma de lo “moderno”, a la “modernidad”. Cabe destacar que también aparecieron enunciados que fugaban de esa dicotomía moderna. 

Finalmente, al proyectar imágenes de algunos rincones de ciudades europeas nos propusimos el juego de vagar por ellas y experimentarlas desde nuestros entramados de vida. Algunos pudimos ver en ellas cierta parquedad monocroma europea que tal vez nos hace pensar en el lugar, que habituados a vivir, nos remite a la dinámica del color en nuestras ciudades latinoamericanas o a Montevideo especialmente. Otros pudimos interpretar en aquellas imágenes que esa parquedad monocroma se materializa en distintas arquitecturas las cuales muchas de ellas tienen una cierta identidad añeja o antigua, tal vez si nuestra experiencia de Montevideo nos lleva a un eclecticismo y tensión de mil formas de diseño. Por último, nos planteamos la extrañeza de la prácticamente nula presencia de piezas de diseño de comunicación visual en las vías públicas de las calles europeas y especialmente en París. De allí que nos preguntáramos si la ausencia nos impide interpretar una forma de vida, si asumimos que las formas de vidas aparecerán en la actividad de las imágenes (como piezas de diseño) que intensas y abundantes nos rodean en Montevideo.

(1) Dispuesto a discutir la idea de artista, Charles Baudelaire en “El pintor de la vida moderna” (uno de sus pequeños ensayos sobre la vida social de Francia) contrapuso artista y hombre de mundo. Este último es aquel caminante (flâneur) que sin un itinerario rígidamente trazado camina la ciudad sensible y atento a las transformaciones de su ambiente social y cultural sobre el cual reflexiona a través de la interpretación de gestos corporales de los transeúntes, de cambios en la vida pública de las ciudades, como ritmos e intensidades en la calle, mínimos detalles de las ornamentaciones públicas y privadas, costumbres de vestimenta, modos de hablar, etc.

(2)  En las Meditaciones metafísicas y en Principios de la filosofía, el filósofo francés René Descartes se pregunta bajo qué criterios es posible distinguir lo conocido verdadero de lo dudoso y lo falso. En su comprensión de la verdad como propiedad de una representación (dicho en una oración: “es verdadero – por ejemplo – que el sol es más grande que la tierra, a pesar de que se vea pequeño”), Descartes entiende que sólo es verdadera en sentido estricto, necesaria y universalmente (siempre igual y para todos), la creencia que sea clara y distinta. Es decir que se le presente a uno en su “mente” sin confusiones, ordenada de tal manera en la cabeza que no se confunda con otras y sea percibida en todos sus detalles. Un ejemplo de ese tipo de creencias es el famoso “cogito” (de “cogito ergo sum”, es decir, pienso luego existo), porque para Descartes es claro y distinto que el acto mismo de dudar sobre algo intuitivamente nos permite darnos cuenta de que somos algo.

 

Pdf: Clase presentación EyD1 2018 (a)

 

Publicado por | 14 de agosto de 2018 - 21:33 | Actualizado: 11 de agosto de 2019 - 00:14 | [pdf]PDF[/pdf]

Deja una respuesta

Debes identificarte para comentar.