Hermenéutica simbólica y Alcances estéticos y gnoseológicos del proyecto

                  En la primera parte de nuestra clase del 24 de setiembre trabajamos sobre las nociones clásicas de la semiótica (signo y símbolo) y sobre perspectivas hermenéuticas de la imagen. A través de distintos autores (Charles S. Peirce, Fernando Zamora, Gilbert Durand) distinguimos signo y símbolo y, asimismo, a las imágenes de la comprensión extendida que las comprende como puros objetos. Nos introdujimos intuitivamente a discutir esta comprensión extendida jugando con los distintos sentidos que nos despertaban diversas realizaciones del tradicional signo harpocrático (el silencio construido y vivido de muy distintas maneras según las coordenadas estéticas y gnoseológicas de los contextos de diseño del signo).

                  Consideramos en un principio desde Peirce a los símbolos como aquellos objetos (en sentido general) que están en lugar de otra cosa, es decir, que tienen una capacidad denotativa, mientras que entendimos que los índices se relacionan “causalmente” con sus referentes (pensemos, por ejemplo, en las veletas sobre las casas que indican la dirección del viento) y, finalmente, los íconos como aquellos signos que guardan una relación de semejanza con sus referentes (pensemos, por ejemplo, en señales de tránsito o las señales típicas de los baños en espacios como restoranes, espacios públicos, etc.

                  Desde Zamora, sin embargo, podemos entender que signo y símbolo se distinguen en función del grado de familiaridad que tengan los objetos (otra vez en términos muy generales) para nosotros. Otro modo de decirlo es que los símbolos requieren o exigen una búsqueda de sentidos, surgida de la ambigüedad que vivimos frente a algo, que los signos no tienen. La imagen fotográfica de una paloma será sígnica en la medida en que nos resulta familiar y en los contextos de aparición “abierta” no resultamos empujados a interpretar sus diversos sentidos. Sin embargo, frente a la “Paloma de la Paz” de Picasso el montaje y diseño nos remite a un juego de interpretaciones que podrá ser abierta, pero también dispondrá una dinámica de sentidos con proveniencias diversas (en ese caso de la paloma de Picasso, por ejemplo, la historia bíblica del Arca de Noé).

                  Finalmente, consideramos la comprensión de Gilbert Durand según la cual nuestra experiencia de lo simbólico nos remite a experiencias de epifanía, arcaicas, mediatas (no rápida e inmediatamente conscientes). Mamá de Louise Bourgeois, gran araña emplazada a un lado del Museo Guggenheim de Bilbao, nos remite a la experiencia de la madre como protectora, pero a la vez al cuidado y lo suave, pero también a lo atrapante. La tela atrapa pero también protege, es suave y es un instrumento de cuidados. Estas dimensiones lejos de reducirse a compromisos objetivistas con la imagen, nos remiten a dimensiones más profundas y colectivas de nosotros mismos. La imagen resulta, entonces, un complejo símbolo, un hojaldre de tapas distinguibles, pero opacas y porosas en diversos niveles de nuestra experiencia.

Pdf: clase 5 Hacia una hermenéutica simbólica de la imagen

Alcances estéticos y gnoselógicos del proyecto

A través de la presentación de distintas cartografías se buscó pensar tanto la intervención de formas de vida en las imágenes como la producción de esas formas de vida por medio de esas imágenes. Para ello consideramos mapas de distintas proveniencias para pensarlos según los términos Michel Foucault y Martin Heidegger como emergentes de ciertas condiciones compartidas “fundamentales” de un entramado social. Interpretamos allí, por ejemplo, ciertos compromisos con ciertas concepciones de la vida y el conocimiento en dos mapas de Montevideo de reciente construcción. En ellos tenemos un compromiso con la precisión al servicio de estudios específicos de los caminos y los cursos fluviales de Montevideo en función de optimizaciones urbanísticas. Mientras que en ellos estamos muchas veces algo lejos de entenderlos como resultado de las fuentes o fundamentos compartidos de una sociedad que, en gran medida, naturaliza la legitimidad de la actividad científica, en el caso de diseños cartográficos medievales y modernos[1] rápidamente reconocemos que si quisiéramos organizar nuestra vida con ellos nos sería muy difícil. Los compromisos vitales (valores, organizativos, ordenadores, etc) se nos presentan ajenos y hasta eventualmente distantes. Las búsquedas de aquellas cartografías poco familiares a nosotros nos permiten indagar sobre nuestras formas de vida en un choque de horizontes de sentidos (terminología de Hans Gadamer). Aquellos diseños imbuidos de iconografía católica construían mundos (subjetividades, ordenamientos, espacios) en cierta medida distinta al nuestro. En cada caso, entonces, los proyectos de diseño comportan alcances gnoseológicos o epistémicos y también estéticos. Producen conocimiento y en esas producciones se producen subjetividades, es decir, comportamientos o agencias (acciones) sociales específicas en relación a la comprensión de esas producciones de conocimiento. Lo epistémico y lo estético se enlazan en el enlace de las formas de conocimiento, asociadas a formas de entender el mundo (y por tanto la producción de subjetividad), y las formas de vida de una sociedad.

[1] La distinción “Medieval – Moderno” podría ser discutida en la medida en que el propio adjetivo moderno remite no tanto a un período, sino a la relación de un estado de cosas presente con uno anterior y, por otra parte, a que como adjetivo es posible datar su uso precisamente en la Edad Media.

pdf; Alcances Estéticos y Gnoselógicos del proyecto

Texto sobre la señalética institucional del Subte de Buenos Aires a cargo de Ronald Shakespear y su Estudio: Mediatizaciones en los subtes de Buenos Aires

 

Publicado por | 25 de septiembre de 2018 - 14:28 | Actualizado: 11 de agosto de 2019 - 00:12 | [pdf]PDF[/pdf]

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